Avenue Montaigne: del paseo de las Viudas al New Look

Why is it significant?

Desde el Rond-Point, el gran cruce redondo con sus fuentes, asoma a tu derecha una avenida de castaños y fachadas impecables, con porteros de uniforme y escaparates que no enseñan ni un precio. Es la avenue Montaigne, la calle de la alta costura.

Key Facts

PlaceAvenue Montaigne: del paseo de las Viudas al New Look
AddressAvenue Montaigne, 75008 Paris, France
Geo Coordinates48.86880, 2.30980
Part of WalkParís imperial: del Arco del Triunfo a la Place Vendôme por los Campos Elíseos
GeneratedGenerated

Open the walk

Desde el Rond-Point, el gran cruce redondo con sus fuentes, asoma a tu derecha una avenida de castaños y fachadas impecables, con porteros de uniforme y escaparates que no enseñan ni un precio. Es la avenue Montaigne, la calle de la alta costura. Y su historia empieza con un nombre que tiene poco de glamuroso.

Hasta 1850 esto se llamaba la allée des Veuves, el paseo de las Viudas. La explicación más repetida es que era una alameda apartada y discreta, donde las viudas de luto podían pasear sin ser vistas... aunque las malas lenguas añaden que no siempre paseaban solas. Después llegaron las mansiones, los teatros y, con el siglo veinte, la moda.

El 12 de febrero de 1947, en el número 30 de esta avenida, un diseñador casi desconocido llamado Christian Dior presentó su primera colección: cinturas de avispa y faldas amplísimas que gastaban metros y metros de tela, en una Europa que todavía vivía con cartillas de racionamiento. La directora de Harper's Bazaar, Carmel Snow, lo bautizó al instante: el New Look. París volvía a mandar en la moda.

Y un nombre que nos toca de cerca: muy cerca de aquí, en la avenida George V, un guipuzcoano de Getaria, Cristóbal Balenciaga, abrió su casa de costura en 1937, en plena Guerra Civil española. Se cuenta que Dior lo llamaba el maestro de todos nosotros. Más abajo, en esta misma avenida, se alza el Teatro de los Campos Elíseos, donde en mayo de 1913 el estreno de La consagración de la primavera de Stravinski acabó en escándalo, con silbidos, gritos y peleas en el patio de butacas.

Queda un último fantasma, entre los jardines que bordean los Campos Elíseos al otro lado de la rotonda. Allí jugaba de niño Marcel Proust, y allí conoció a la muchacha que inspiraría a Gilberte en En busca del tiempo perdido. Cruza hacia esos jardines y sube por la avenue de Marigny, hacia el palacio donde vive el presidente de Francia.

Nearby stories