Torre Eiffel: la torre que nadie quería

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Ponte justo en el centro, entre las cuatro patas, y mira hacia arriba: un túnel de vigas, remaches y celosías que se cierra a más de trescientos metros sobre tu cabeza. Desde aquí, la torre no parece un monumento, sino lo que es: una gigantesca lección de ingeniería.

Key Facts

PlaceTorre Eiffel: la torre que nadie quería
AddressChamp de Mars, 5 Avenue Anatole France, 75007 Paris, France
Geo Coordinates48.85830, 2.29450
Part of WalkHierro, piedra y gloria: Torre Eiffel, Trocadéro e Inválidos en París
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Ponte justo en el centro, entre las cuatro patas, y mira hacia arriba: un túnel de vigas, remaches y celosías que se cierra a más de trescientos metros sobre tu cabeza. Desde aquí, la torre no parece un monumento, sino lo que es: una gigantesca lección de ingeniería.

Se construyó para la Exposición Universal de 1889, en el centenario de la Revolución. La idea original no fue de Gustave Eiffel, sino de dos ingenieros de su empresa, Maurice Koechlin y Émile Nouguier, con el arquitecto Stephen Sauvestre. Eiffel compró la patente, la defendió con uñas y dientes y le dio su nombre. Se montó en poco más de dos años, con unas dieciocho mil piezas de hierro y unos dos millones y medio de remaches, y durante unos cuarenta años fue la estructura más alta del mundo.

Muchos parisinos la detestaron. En 1887, antes de que se levantara, un grupo de artistas y escritores, entre ellos Maupassant, Charles Garnier y Charles Gounod, publicó una protesta furiosa contra aquella torre inútil y monstruosa. Se cuenta que Maupassant comía a menudo en el restaurante de la torre porque era el único sitio de París desde donde no la veía. Además, el permiso era solo por veinte años; lo que la salvó del desguace fue la radio, porque resultó una antena perfecta para la telegrafía sin hilos.

Y ahora, la parte que te toca de cerca. Los talleres de Eiffel no solo trabajaron en Francia: exportaron puentes, estaciones y estructuras de hierro a medio mundo, también a América Latina. En Arica, en el norte de Chile, la iglesia de San Marcos, prefabricada en hierro, se atribuye tradicionalmente a Eiffel, aunque los historiadores siguen discutiendo cuánto intervino él. Y en Panamá, su empresa se encargó de las esclusas del canal francés, un proyecto que terminó en un escándalo enorme: Eiffel fue condenado en 1893, aunque la sentencia se anuló poco después.

Un último detalle: la torre se repinta más o menos cada siete años, y en cada campaña se gastan unas sesenta toneladas de pintura. Y en verano, con el calor, el hierro se dilata y la cima se inclina unos centímetros, alejándose del sol. Ahora sal hacia el sureste y adéntrate en la larga alfombra verde que se extiende a tus pies.

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