Los Inválidos: el hospital del Rey Sol
Why is it significant?
Ponte frente a la fachada principal de los Inválidos, la que mira al Sena, y recórrela con la vista de un extremo a otro: casi doscientos metros de piedra, con un portal triunfal en el centro y una fila de cañones antiguos a sus pies. No es un palacio.
Key Facts
| Place | Los Inválidos: el hospital del Rey Sol |
|---|---|
| Address | 129 Rue de Grenelle, 75007 Paris, France |
| Geo Coordinates | 48.85670, 2.31270 |
| Part of Walk | Hierro, piedra y gloria: Torre Eiffel, Trocadéro e Inválidos en París |
| Generated | Generated |
Ponte frente a la fachada principal de los Inválidos, la que mira al Sena, y recórrela con la vista de un extremo a otro: casi doscientos metros de piedra, con un portal triunfal en el centro y una fila de cañones antiguos a sus pies. No es un palacio. Es un hospital... el más grandioso que se ha construido nunca para soldados.
Lo fundó Luis XIV en 1670. Hasta entonces, los soldados heridos o viejos acababan pidiendo limosna por las calles, y el Rey Sol, que hacía la guerra constantemente, decidió que aquello no podía seguir. Encargó el proyecto a Libéral Bruant, y en pocos años llegaron a vivir aquí miles de veteranos, con sus talleres de zapatería, tapicería e iluminación de manuscritos para ganarse el pan.
Cuando entres en el gran patio de honor, fíjate en las buhardillas del tejado: cada una está decorada como un trofeo militar, con cascos y armaduras. Y cuenta la leyenda que en una de ellas asoma un lobo con la mirada fija. Es un juego de palabras: en francés, el lobo ve se dice le loup voit, que suena igual que Louvois, el ministro de la guerra que dirigió las obras y que, al parecer, quiso firmarlas a escondidas.
En la mañana del 14 de julio de 1789, una multitud asaltó este edificio y se llevó decenas de miles de fusiles de sus sótanos. Les faltaba la pólvora, y fueron a buscarla a una vieja fortaleza del este de la ciudad: la Bastilla. Así que, en cierto modo, la Revolución empezó a armarse aquí, a unos pasos de donde estás.
Hoy los Inválidos acogen el Museo del Ejército, uno de los más grandes del mundo en su género. Y todavía cumplen su función original: en una parte del edificio sigue funcionando una institución que atiende a soldados heridos y veteranos. Tres siglos y medio después, la promesa del Rey Sol se mantiene. Ahora rodea el conjunto hacia el sur: detrás te espera la cúpula dorada, y bajo ella, un emperador.