Propileos: la puerta griega de un rey sin trono

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Párate delante de los Propileos, la gran puerta de columnas dóricas encajada entre dos torres macizas, y mira los relieves de mármol de las torres: guerreros con faldellín, barcos, combates, banderas. Parece Atenas. Es la Brienner Straße.

Key Facts

PlacePropileos: la puerta griega de un rey sin trono
AddressKönigsplatz, 80333 München, Germany
Geo Coordinates48.14610, 11.56430
Part of WalkMúnich, la Atenas del Isar: Königsplatz, el Jinete Azul y las Pinacotecas
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Párate delante de los Propileos, la gran puerta de columnas dóricas encajada entre dos torres macizas, y mira los relieves de mármol de las torres: guerreros con faldellín, barcos, combates, banderas. Parece Atenas. Es la Brienner Straße.

Esta plaza es el sueño de un solo hombre: Luis I, el rey que quiso convertir Múnich en la Atenas del Isar. Siendo todavía príncipe heredero encargó a Leo von Klenze una plaza griega completa, con tres edificios que exhiben los tres órdenes clásicos: el dórico de esta puerta, el jónico de la Gliptoteca en el lado norte y el corintio del museo de antigüedades en el lado sur. Una lección de arquitectura al aire libre.

Los Propileos fueron lo último, entre 1854 y 1862, y Luis ya no era rey. Había abdicado en 1848, arrastrado por la revolución y por un escándalo: su relación con Lola Montez, una bailarina irlandesa que se presentaba como española, a la que había hecho condesa. Aun así, pagó esta puerta de su propio bolsillo. Quería celebrar la independencia de Grecia y a su hijo Otón, que había sido elegido rey de los griegos en 1832, con solo diecisiete años. Un muchacho bávaro y católico al frente de un país ortodoxo recién nacido: aquello no podía ser fácil.

Y aquí llega la ironía. En octubre de 1862, justo cuando la puerta estaba terminada, los griegos se sublevaron y Otón tuvo que abandonar el país para siempre. El monumento a un reino bávaro en Grecia se inauguró casi a la vez que ese reino desaparecía. Otón volvió a Baviera y nunca dejó de vestir, según se cuenta, el traje tradicional griego.

Mira ahora hacia el noroeste, a la villa color ocre con aire toscano que asoma entre los árboles, detrás de la puerta: es la casa de un pintor riquísimo, y dentro te espera un caballo azul. Rodea los Propileos por el lado norte y entra en su jardín.

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