Neue Pinakothek: el museo del presente de Luis I
Why is it significant?
Detente ante el edificio de piedra clara y líneas suaves, y no te extrañe el silencio: la Neue Pinakothek está cerrada por obras desde 2019. Aun así, vale la pena pararse delante, porque su historia es la de una idea muy moderna. La fundó Luis I, que abrió el museo en 1853, ya sin corona.
Key Facts
| Place | Neue Pinakothek: el museo del presente de Luis I |
|---|---|
| Address | Barer Straße 29, 80799 München, Germany |
| Geo Coordinates | 48.14990, 11.57090 |
| Part of Walk | Múnich, la Atenas del Isar: Königsplatz, el Jinete Azul y las Pinacotecas |
| Generated | Generated |
Detente ante el edificio de piedra clara y líneas suaves, y no te extrañe el silencio: la Neue Pinakothek está cerrada por obras desde 2019. Aun así, vale la pena pararse delante, porque su historia es la de una idea muy moderna.
La fundó Luis I, que abrió el museo en 1853, ya sin corona. Su idea era revolucionaria para la época: un museo dedicado al arte de su propio tiempo, a pintores vivos, frente a la vieja pinacoteca de enfrente, reservada a los maestros del pasado. Fue uno de los primeros museos de arte contemporáneo del mundo, aunque entonces nadie lo llamara así. Luis compraba a los artistas que admiraba, y no siempre a los que admiraba la crítica.
El edificio original tenía la fachada cubierta de pinturas murales que celebraban la política artística del rey. Las bombas de la Segunda Guerra Mundial lo dejaron en ruinas, y lo que quedó se derribó después de la guerra. Durante más de treinta años la colección vivió sin casa propia, hasta que en 1981 se inauguró este edificio de Alexander von Branca, posmoderno, de líneas suaves, que entonces dividió a los muniqueses.
Dentro duerme el siglo diecinueve europeo: románticos alemanes, realistas, impresionistas franceses... y uno de los Girasoles de Van Gogh, pintado en 1888. Fue un rey quien abrió la puerta a ese arte nuevo, y un siglo y medio después sigue siendo una de las colecciones del siglo diecinueve más completas de Europa.
Mira el edificio un momento más y piensa en la paradoja: el museo que nació para el presente es hoy el único de la calle que no puedes visitar. Cruza ahora la Barer Straße hacia el oeste. El enorme edificio de ladrillo que tienes enfrente es el final de este paseo, y uno de los grandes museos de pintura del mundo.