Campo del Moro: el palacio visto desde abajo

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Desde la entrada del Campo del Moro, levanta la vista: al final de una larga pradera en cuesta, entre fuentes y árboles enormes, el Palacio Real aparece mucho más alto y más imponente que desde la plaza de Oriente.

Key Facts

PlaceCampo del Moro: el palacio visto desde abajo
AddressPaseo de la Virgen del Puerto s/n, 28005 Madrid, Spain
Geo Coordinates40.41850, -3.71930
Part of WalkEl Madrid de los reyes: Ópera, Palacio Real, Sabatini y el Campo del Moro
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Desde la entrada del Campo del Moro, levanta la vista: al final de una larga pradera en cuesta, entre fuentes y árboles enormes, el Palacio Real aparece mucho más alto y más imponente que desde la plaza de Oriente. No es una ilusión: el palacio está construido al borde del barranco, y por este lado muestra varias plantas que desde la ciudad no se ven.

El nombre es un recuerdo de guerra. Según la tradición, en 1109 el caudillo almorávide Alí ben Yusuf acampó en estas laderas con su ejército para intentar recuperar Madrid, que llevaba un cuarto de siglo en manos cristianas. Asedió la villa y arrasó sus alrededores, pero no logró tomar el alcázar. Desde entonces, esto fue el campo del moro.

Durante siglos fue un terreno abrupto y casi salvaje. Isabel II mandó diseñar los primeros jardines, pero el aspecto que ves, de parque romántico a la inglesa, con caminos curvos y bosquetes, se lo dio la reina regente María Cristina a finales del siglo XIX. Busca las dos grandes fuentes del eje central: la de las Conchas, diseñada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII para el palacio del infante don Luis, y la de los Tritones, traída de los jardines de Aranjuez.

Y no te asustes si oyes un grito agudo entre los árboles: son los pavos reales que pasean sueltos por el jardín, como si también ellos formaran parte de la corte. Es uno de los rincones más silenciosos del centro, y muchos madrileños ni siquiera saben que existe.

Y aquí termina el paseo, mirando al palacio desde abajo, como lo veían quienes llegaban a Madrid desde el río. Empezaste en la aduana de Carlos III y has pasado por el convento de una princesa jesuita, el teatro de Isabel II, la casa de un valido caído, un caballo calculado con ayuda de Galileo, un palacio nacido del fuego, una catedral que tardó más de un siglo y la muralla de los emires. Los reyes construyeron este Madrid para ser vistos... y tú acabas de verlos a todos.

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