Exhibition Road y el Museo de la Ciencia: Albertópolis
Why is it significant?
Ya estás en Exhibition Road, una calle ancha donde, desde 2011, aceras y calzada comparten el mismo pavimento a cuadros sin bordillos, como si la calle entera fuera una plaza. A tu alrededor se suceden colegios, sociedades científicas y museos.
Key Facts
| Place | Exhibition Road y el Museo de la Ciencia: Albertópolis |
|---|---|
| Address | Exhibition Road, London SW7 2DD, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.49750, -0.17470 |
| Part of Walk | Londres de museos y jardines: de los cuadros españoles de Wellington a South Kensington |
| Generated | Generated |
Ya estás en Exhibition Road, una calle ancha donde, desde 2011, aceras y calzada comparten el mismo pavimento a cuadros sin bordillos, como si la calle entera fuera una plaza. A tu alrededor se suceden colegios, sociedades científicas y museos. El gran edificio de piedra clara es el Museo de la Ciencia.
Todo esto existe gracias a un negocio redondo. La Gran Exposición de 1851 dejó unos beneficios de unas 186.000 libras, una fortuna, y la comisión presidida por el príncipe Alberto los invirtió en comprar terrenos aquí, donde entonces había huertos y viveros. La idea era crear un distrito dedicado al conocimiento, con museos, escuelas y salas donde el público aprendiera de las artes y de la industria. El Museo de South Kensington abrió en 1857 y con el tiempo se dividió en dos: el arte quedó en el actual V&A y la ciencia y la técnica pasaron a este edificio.
Dentro te esperan tesoros que parecen imposibles de reunir bajo un mismo techo. Está Puffing Billy, la locomotora de vapor más antigua que se conserva, construida hacia 1814. Y está la cápsula del Apolo 10, que en 1969 dio vueltas alrededor de la Luna en el ensayo general del primer alunizaje.
Pero quizá la historia más bonita es la de una máquina que llegó con siglo y medio de retraso. En el siglo XIX, el matemático Charles Babbage diseñó una calculadora mecánica gigantesca, la Máquina Diferencial número 2, pero nunca la construyó. Su amiga Ada Lovelace, hija de Lord Byron, llegó a imaginar que máquinas de ese tipo podrían algún día componer música. En 1991, para el bicentenario de Babbage, el museo construyó la máquina siguiendo sus planos al pie de la letra: unas ocho mil piezas, varias toneladas de bronce y hierro... y funcionó.
Ese es el espíritu de Albertópolis: tomarse en serio los sueños de otro siglo. Sigue por Exhibition Road hacia el sur y, al llegar a Cromwell Road, gira a la derecha: el edificio que verás parece una catedral, pero está lleno de animales.