El Oratorio de Brompton: apóstoles de Siena y espías soviéticos
Why is it significant?
La cúpula que se recorta sobre Brompton Road, la fachada de piedra clara con columnas y frontón, la estatua de un cardenal con capa en el patio... por un momento podrías creer que te has despertado en Roma.
Key Facts
| Place | El Oratorio de Brompton: apóstoles de Siena y espías soviéticos |
|---|---|
| Address | Brompton Road, London SW7 2RP, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.49710, -0.16960 |
| Part of Walk | Londres de museos y jardines: de los cuadros españoles de Wellington a South Kensington |
| Generated | Generated |
La cúpula que se recorta sobre Brompton Road, la fachada de piedra clara con columnas y frontón, la estatua de un cardenal con capa en el patio... por un momento podrías creer que te has despertado en Roma. Es el Oratorio de Brompton, oficialmente iglesia del Inmaculado Corazón de María, y para muchos londinenses la iglesia más italiana de la ciudad.
El cardenal de bronce es John Henry Newman, el clérigo anglicano de Oxford que en 1845 se convirtió al catolicismo y trajo a Inglaterra la congregación del Oratorio, fundada en la Roma del siglo XVI por san Felipe Neri. Newman se quedó en Birmingham, y la comunidad de Londres la dirigió Frederick William Faber. La iglesia actual se terminó en 1884 según el diseño de Herbert Gribble, que ganó el concurso con menos de treinta años, y la cúpula llegó una década más tarde. Newman fue canonizado en 2019.
Si entras, una penumbra dorada te envuelve. A lo largo de la nave, doce enormes apóstoles de mármol te observan desde lo alto. Los esculpió Giuseppe Mazzuoli a finales del siglo XVII para la catedral de Siena, y los padres del Oratorio los compraron cuando Siena decidió deshacerse de ellos. Hay además un altar barroco traído de Brescia. Es, en cierto modo, un museo de escultura italiana que sigue funcionando como parroquia.
Y ahora el secreto que no aparece en las guías piadosas. Durante la Guerra Fría, según contaron después antiguos agentes, los espías soviéticos usaron un rincón de esta iglesia, cerca de la entrada, como buzón muerto para dejarse mensajes y documentos sin llegar a cruzarse nunca. Entre velas y confesionarios, el KGB hacía su trabajo.
Así termina este paseo: empezaste con los cuadros españoles de un duque, seguiste por un lago pensado como un cuadro y acabas entre apóstoles de Siena y espías. Londres guarda su arte en los sitios más inesperados. Quédate un momento en el silencio del templo, o vuelve unos pasos hasta el jardín del V&A, perfecto para descansar los pies.