El Museo de Historia Natural: la catedral de la naturaleza
Why is it significant?
Ante ti se extiende una fachada de más de doscientos metros de terracota en franjas de color miel y azul grisáceo, con torres, arcos y ventanas de aire románico.
Key Facts
| Place | El Museo de Historia Natural: la catedral de la naturaleza |
|---|---|
| Address | Cromwell Road, London SW7 5BD, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.49650, -0.17640 |
| Part of Walk | Londres de museos y jardines: de los cuadros españoles de Wellington a South Kensington |
| Generated | Generated |
Ante ti se extiende una fachada de más de doscientos metros de terracota en franjas de color miel y azul grisáceo, con torres, arcos y ventanas de aire románico. Parece una catedral, y eso era exactamente lo que quería Richard Owen, el naturalista que impulsó el proyecto: una catedral de la naturaleza.
El arquitecto Alfred Waterhouse la terminó en 1881 y eligió la terracota por una razón muy práctica: el hollín de Londres ennegrecía la piedra, y la cerámica vidriada se podía lavar. Pero lo mejor está en los detalles. Acércate a las columnas y a los arcos: están cubiertos de animales y plantas modelados en barro, a partir de dibujos del propio Waterhouse. Y hay un código secreto. En el ala oeste, a tu izquierda, aparecen especies vivas; en el ala este, a tu derecha, las extinguidas. Owen quería separar el presente del pasado hasta en la decoración.
La paradoja es que Owen, gran anatomista y el hombre que inventó la palabra dinosaurio, fue uno de los rivales más duros de Charles Darwin. Y hoy, en lo alto de la escalera principal, quien preside el gran salón es una estatua de mármol de Darwin, sentado y pensativo, que volvió a ese lugar de honor en 2008. La de Owen se trasladó a un rincón más discreto. La historia de la ciencia también se escribe con estatuas que cambian de sitio.
Al entrar en el vestíbulo principal, el Hintze Hall, levanta la vista. Del techo cuelga el esqueleto de una ballena azul de unos veinticinco metros, a la que llaman Hope, esperanza. Sustituyó en 2017 a Dippy, la réplica de diplodocus que había recibido a los visitantes durante casi cuarenta años. Y mira el techo: está dividido en paneles pintados con plantas de todo el mundo, del té al tabaco.
Fuera o dentro, este edificio es un libro de zoología escrito en piedra y barro. Vuelve ahora a la esquina con Exhibition Road, cruza al otro lado y sigue por Cromwell Road hacia el este: la larga fachada de ladrillo rojo con una torre coronada por una figura es el gran museo de las artes decorativas.