Wellington Barracks y la Capilla de la Guardia

Why is it significant?

Al salir a Birdcage Walk, mira la larga fachada clásica color crema que se extiende al otro lado de la verja, con un gran patio de armas delante.

Key Facts

PlaceWellington Barracks y la Capilla de la Guardia
AddressBirdcage Walk, London SW1E 6HQ, United Kingdom
Geo Coordinates51.50020, -0.13650
Part of WalkLondres real: del palacio de Buckingham a St James's, entre guardias, reinas y sombrereros
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Al salir a Birdcage Walk, mira la larga fachada clásica color crema que se extiende al otro lado de la verja, con un gran patio de armas delante. Son los cuarteles de Wellington, y si coincides con la hora del relevo verás formar aquí a los soldados de casaca roja y gorro de piel de oso antes de marchar, con banda y todo, hacia el palacio.

La avenida se llama Birdcage Walk, el paseo de las jaulas, porque en tiempos de los Estuardo aquí estaban las pajareras reales: Jacobo I y luego Carlos II reunieron a lo largo de este camino una colección de aves exóticas. Cuenta la tradición que, hasta 1828, solo la familia real y el gran halconero hereditario tenían derecho a recorrerla en carruaje.

Los cuarteles se inauguraron en 1833 y son la casa de los regimientos de infantería de la Guardia: Granaderos, Coldstream, Escoceses, Irlandeses y Galeses. Distinguirlos es un juego de observación: fíjate en los botones de la casaca, que van de uno en uno en los Granaderos, de dos en dos en los Coldstream, de tres en tres en los Escoceses, de cuatro en cuatro en los Irlandeses y de cinco en cinco en los Galeses. Y esos gorros altísimos se hacen con piel de oso negro canadiense.

Dentro del recinto verás una capilla de líneas modernas: es la Capilla de la Guardia. El domingo 18 de junio de 1944, en plena misa, una bomba volante alemana V-1 cayó sobre su tejado. Murieron 121 personas, entre soldados y civiles, la peor matanza causada por una de esas bombas en Londres. Solo quedó en pie el ábside, con su mosaico, y se cuenta que las velas del altar seguían encendidas entre los escombros. La capilla actual se levantó en los años sesenta conservando aquel ábside.

Un detalle que pocos visitantes saben: los soldados que ves en las garitas del palacio no son actores ni figurantes. Son batallones de infantería en activo, que entre ceremonia y ceremonia se entrenan y sirven en misiones reales... Ahora sigue Birdcage Walk hacia el oeste hasta el final, donde se abre la gran glorieta con el monumento dorado frente al palacio.

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