Painted Hall, la Capilla Sixtina de los marinos
Why is it significant?
Entra bajo la cúpula del oeste y levanta la vista: miles de metros cuadrados de techo y paredes pintados, dioses, reyes, virtudes y monstruos marinos girando sobre tu cabeza. A esto los ingleses lo llaman, sin pizca de modestia, su Capilla Sixtina.
Key Facts
| Place | Painted Hall, la Capilla Sixtina de los marinos |
|---|---|
| Address | Old Royal Naval College, King William Walk, London SE10 9NN, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.48290, -0.00610 |
| Part of Walk | Greenwich, Londres: el meridiano cero, el Cutty Sark y la memoria de Trafalgar |
| Generated | Generated |
Entra bajo la cúpula del oeste y levanta la vista: miles de metros cuadrados de techo y paredes pintados, dioses, reyes, virtudes y monstruos marinos girando sobre tu cabeza. A esto los ingleses lo llaman, sin pizca de modestia, su Capilla Sixtina.
El edificio no nació como escuela naval, sino como hospital: el Royal Hospital for Seamen, un asilo para marineros viejos o mutilados que fundó la reina María II en 1694. Este salón iba a ser su comedor. Pero quedó tan espléndido que a los pensionistas los mandaron a comer al sótano, y el salón se convirtió en una atracción para visitantes ilustres.
El pintor fue James Thornhill, y tardó diecinueve años, de 1707 a 1726. Busca en el techo principal a Guillermo III y María II entronizados, y fíjate en la figura que el rey aplasta bajo el pie: es Luis XIV de Francia, el gran enemigo. En la pared del fondo Thornhill se pintó a sí mismo, señalando con la mano su obra... y no es casual, porque cobraba por yarda cuadrada, y el precio fue motivo de discusión durante años.
En enero de 1806 este salón se vistió de luto. Aquí estuvo expuesto el cuerpo del almirante Horatio Nelson, muerto en Trafalgar, y durante tres días decenas de miles de personas hicieron cola en el frío para despedirlo. Lo habían traído de vuelta a Inglaterra dentro de un barril de licor, para conservarlo, y desde Greenwich lo llevaron en procesión fluvial hasta Londres y su catedral de St Paul.
Por los muelles corrió durante siglos el chiste de que los marineros se bebieron a escondidas el licor del barril, y que por eso al ron lo llaman la sangre de Nelson... pero eso es leyenda de taberna. Para saber cómo vivieron aquella batalla los españoles, sal de nuevo hacia el río, gira a la derecha por el paseo de la orilla y camina hasta la taberna blanca de balcones de hierro.