Cutty Sark, el último clíper del té
Why is it significant?
Sales del túnel y ahí lo tienes, alzado sobre una caja de cristal como si navegara sobre una ola congelada: el Cutty Sark, el último clíper del té que queda en el mundo.
Key Facts
| Place | Cutty Sark, el último clíper del té |
|---|---|
| Address | King William Walk, London SE10 9HT, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.48290, -0.00960 |
| Part of Walk | Greenwich, Londres: el meridiano cero, el Cutty Sark y la memoria de Trafalgar |
| Generated | Generated |
Sales del túnel y ahí lo tienes, alzado sobre una caja de cristal como si navegara sobre una ola congelada: el Cutty Sark, el último clíper del té que queda en el mundo. Rodea el casco despacio y fíjate en cómo brilla el metal amarillo bajo la línea de flotación, igual que cuando cortaba el agua del océano Índico.
Lo botaron en Dumbarton, en Escocia, en 1869, el mismo año en que se abrió el canal de Suez... y esa coincidencia fue casi una condena. Lo habían construido para correr desde China hasta Londres con la primera cosecha de té, que se pagaba mejor que ninguna. Pero el canal, que los veleros apenas podían aprovechar, regaló esa ruta a los barcos de vapor. El clíper más rápido nació ya pasado de moda.
Así que cambió de carga y se pasó a la lana de Australia, y ahí encontró su gloria. Con el capitán Richard Woodget, en los años ochenta del siglo XIX, cruzaba de Australia a Inglaterra en menos de ochenta días, y se cuenta que una noche adelantó a un moderno vapor correo que no se lo podía creer. El nombre viene de un poema de Robert Burns: un cutty sark es una camisola corta, la que lleva la bruja Nannie, que es precisamente la figura del mascarón de proa.
Luego llegaron los años grises. En 1895 lo vendieron a unos armadores portugueses, que lo rebautizaron Ferreira y lo usaron cerca de treinta años. Un capitán inglés retirado lo recompró en 1922, y en 1954 llegó a este dique seco. En 2007, en plena restauración, un incendio devastó el barco; por suerte, buena parte de la estructura original se había desmontado ya para trabajar en ella. En 2012 la reina Isabel II lo volvió a inaugurar.
Acércate a la proa y mira la mano extendida de la bruja: en el poema persigue al granjero Tam y solo consigue arrancarle la cola a su yegua, así que esa mano vacía, dicen, todavía la busca... Ahora sube por Greenwich Church Street, deja el bullicio del mercado cubierto a tu izquierda y busca a la derecha el pórtico de columnas de una iglesia de piedra clara.