Miradouro de Santa Catarina y el Adamastor

Why is it significant?

Llegas al Miradouro de Santa Catarina y lo primero que ves no es el río, sino a él: un gigante de piedra, mitad hombre, mitad roca, que parece querer arrancarse del bloque en el que está tallado.

Key Facts

PlaceMiradouro de Santa Catarina y el Adamastor
AddressRua de Santa Catarina, 1200 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.70950, -9.14770
Part of WalkLa Lisboa de Pessoa: Chiado y Bairro Alto, de la librería más antigua al gigante Adamastor
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Llegas al Miradouro de Santa Catarina y lo primero que ves no es el río, sino a él: un gigante de piedra, mitad hombre, mitad roca, que parece querer arrancarse del bloque en el que está tallado. Es el Adamastor, y detrás de él se abre el Tajo, ancho como un mar, con el puente rojo del 25 de Abril cruzándolo a lo lejos.

El Adamastor sale del canto quinto de Os Lusíadas. Camões lo imaginó como el espíritu del cabo de las Tormentas, en el extremo sur de África: un gigante furioso que se alza entre nubes negras para amenazar a los marineros de Vasco da Gama por atreverse a entrar en sus mares. Es el miedo de toda una época convertido en monstruo. La escultura se colocó en el mirador en 1927.

Y ahora, el último giro literario del paseo. En 1984 José Saramago, que catorce años después ganaría el Premio Nobel, publicó El año de la muerte de Ricardo Reis. Ricardo Reis, uno de los heterónimos de Pessoa, regresa de Brasil a Lisboa a finales de 1935, justo después de la muerte de su creador. Acaba viviendo junto a este mirador, se sienta frente al Adamastor... y recibe las visitas del fantasma de Pessoa, al que le quedan unos nueve meses antes de desvanecerse del todo.

Saramago no eligió el año por casualidad. En 1936 el régimen de Salazar se endurece, empieza la guerra civil en España y Europa camina hacia la catástrofe. Reis, el poeta que solo quería contemplar la vida de lejos, ve pasar ante él periódicos, desfiles y hasta una revuelta de marineros en los barcos del Tajo. La novela se abre dándole la vuelta a un verso de Camões: donde el poeta escribió que la tierra se acaba y el mar comienza, Saramago escribe que aquí el mar acaba y la tierra empieza.

Has empezado en una librería de 1732 y terminas frente a un gigante inventado por un poeta, en el mirador donde un personaje inventado por otro poeta conversaba con el fantasma de su autor. Así es la Lisboa literaria: la ficción y la ciudad se confunden en cada esquina. Quédate un rato, mira cómo cae la tarde sobre el río y el puente, y deja que Lisboa termine el poema por ti.

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