Mãe d'Água das Amoreiras

Why is it significant?

Tienes delante un bloque de piedra macizo, casi sin ventanas, que parece más un castillo que un depósito de agua. Es la Mãe d'Água das Amoreiras, la madre del agua: aquí terminaba el acueducto y desde aquí el agua se repartía por toda Lisboa.

Key Facts

PlaceMãe d'Água das Amoreiras
AddressPraça das Amoreiras 10, 1250-020 Lisboa, Portugal
Geo Coordinates38.72130, -9.15570
Part of WalkLisboa verde: del acueducto de las Amoreiras a los jardines de Estrela
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Tienes delante un bloque de piedra macizo, casi sin ventanas, que parece más un castillo que un depósito de agua. Es la Mãe d'Água das Amoreiras, la madre del agua: aquí terminaba el acueducto y desde aquí el agua se repartía por toda Lisboa.

El proyecto lo firmó en 1746 Carlos Mardel, un arquitecto de origen húngaro que trabajó durante años en el acueducto. Pero el edificio tardó una eternidad. Se acabó en 1834, casi noventa años después. Entre medias pasó de todo: el terremoto de 1755, la reconstrucción de la Baixa, en la que el propio Mardel tuvo un papel enorme, guerras, invasiones francesas y una guerra civil. Muy lisboeta, por cierto: hacerlo bien, aunque sea despacio.

Si alguna vez entras, prepárate. Dentro hay un enorme tanque de piedra, de unos siete metros y medio de profundidad, con capacidad para unos cinco mil quinientos metros cúbicos de agua. El agua no entraba por un simple caño, sino cayendo por una cascada de piedra, y el sonido rebota en las bóvedas como en una catedral. Hoy forma parte del Museu da Água y se usa para exposiciones y conciertos, y desde la terraza del tejado se ven los tejados de media ciudad.

Este edificio era poder. Desde aquí salían galerías subterráneas que llevaban el agua por debajo de las calles hasta las fuentes públicas de los barrios. Una de ellas, la galería del Loreto, corre bajo el Rato, por donde vas a pasar ahora, y sigue hacia el Príncipe Real. Quien controlaba el agua controlaba la salud y la vida diaria de la ciudad, y por eso los reyes pusieron sus nombres y sus escudos en piedra.

Así que, durante el próximo tramo, piensa que debajo de tus pies, en la oscuridad, sigue habiendo túneles por los que corrió el agua de Caneças. Baja ahora por la Rua das Amoreiras hacia el Largo do Rato, una plaza llena de tráfico donde ese agua salía por fin a la luz, en una fuente de piedra.

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