El Túmulo de Krakus en las Krzemionki: la tumba pagana del fundador
Why is it significant?
Corona la cima herbosa del Túmulo de Krakus en las colinas Krzemionki y contempla con emoción la panorámica de trescientos sesenta grados sobre Cracovia.
Key Facts
| Place | El Túmulo de Krakus en las Krzemionki: la tumba pagana del fundador |
|---|---|
| Address | ul. Franciszka Maryewskiego, 30-544 Kraków, Poland |
| Geo Coordinates | 50.03810, 19.95850 |
| Part of Walk | Podgórze, el Gueto de Cracovia y la Fábrica de Schindler |
| Generated | Generated |
Corona la cima herbosa del Túmulo de Krakus en las colinas Krzemionki y contempla con emoción la panorámica de trescientos sesenta grados sobre Cracovia. Con dieciséis metros de altura y más de sesenta metros de diámetro en su base, este cono de tierra es la construcción humana más antigua de toda la ciudad. Según la crónica legendaria, fue levantado a mano por el pueblo eslavo en el siglo octavo para dar reposo eterno a su querido monarca, el sabio rey Krak. Krak fue el mítico fundador que derrotó al sanguinario dragón de la cueva de Wawel e instauró la justicia y la paz en las tierras del Vístula.
Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 1934 sacaron a la luz en su interior un sólido entramado de vigas de roble y mampostería caliza. Entre la tierra se descubrió una hebilla de bronce de factura ávara del siglo séptimo y cenizas de hogueras rituales funerarias paganas. Fascinante resulta su alineación astronómica solar: en el amanecer del solsticio de verano, el sol nace exactamente sobre el lejano Túmulo de Wanda. A su vez, en el solsticio de invierno, el sol se oculta visto desde Wanda perfectamente alineado tras la cúspide del Túmulo de Krakus.
Cada año, el martes posterior a la Pascua de Resurrección, se celebra en estas faldas la antiquísima fiesta primaveral de la Rękawka. Según la tradición etnográfica, los habitantes arrojaban rodando colina abajo huevos duros, manzanas y monedas para que fueran recogidos por los niños necesitados. Desde esta atalaya se divisan las curvas del Vístula, las cubiertas cobrizas de Kazimierz, la silueta pétrea de Wawel y, en días despejados, las cumbres nevadas de los montes Tatras. Es el mirador con mayor carga histórica y espiritual de toda la geografía cracoviana.
En los aciagos años de la guerra, baterías antiaéreas alemanas emplazadas en la cima controlaban con fuego el cielo mientras contemplaban el humo de los campos de exterminio. El túmulo se mantuvo invicto como un testigo inmutable de milenios de civilizaciones sobre esta tierra regada de sangre y gloria. Une la mitología pagana fundacional con los episodios más duros de la Europa moderna.
Desciende por la ladera sur hacia las sobrecogedoras cortadas del antiguo complejo industrial. Te asomarás a la inmensa garganta de la Cantera Liban y sus desvencijados hornos de calcinación.