Orsanmichele: el San Marcos que admiró Miguel Ángel

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Rodea despacio este cubo de piedra en Via dei Calzaiuoli y cuenta las hornacinas: catorce nichos góticos, cada uno con un santo de bronce o de mármol. Parece una iglesia blindada, o un almacén con aires de catedral. Y en realidad fue las dos cosas.

Key Facts

PlaceOrsanmichele: el San Marcos que admiró Miguel Ángel
AddressVia dell'Arte della Lana 1, 50123 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.77070, 11.25500
Part of WalkFlorencia tras los pasos de Miguel Ángel: del jardín de los Médici a su tumba en Santa Croce
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Rodea despacio este cubo de piedra en Via dei Calzaiuoli y cuenta las hornacinas: catorce nichos góticos, cada uno con un santo de bronce o de mármol. Parece una iglesia blindada, o un almacén con aires de catedral. Y en realidad fue las dos cosas.

En el siglo trece aquí había un huerto y un mercado de grano. Tras un incendio, en 1337 la ciudad levantó una gran logia abierta para vender trigo, con graneros en los pisos de arriba. Si entras, busca en los pilares las bocas por donde el grano bajaba desde los almacenes. Poco a poco, la devoción por una imagen milagrosa de la Virgen convirtió el mercado en templo, y los arcos se cerraron.

Luego vino la competición. Cada uno de los gremios más poderosos de Florencia recibió un nicho y la obligación de llenarlo con su santo patrón. Los banqueros, los laneros, los armeros, se lanzaron a pagar a los mejores escultores para quedar por encima de los demás. Así nacieron aquí, a principios del siglo quince, el San Jorge y el San Marcos de Donatello, el San Juan de Ghiberti y, más tarde, la Incredulidad de Santo Tomás de Verrocchio. Una calle entera convertida en el laboratorio del Renacimiento.

El joven Miguel Ángel venía a dibujar estas estatuas. Vasari cuenta que, delante del San Marcos de Donatello, dijo que nunca había visto una figura con más aire de hombre bueno, y que si san Marcos había sido así, se podía creer todo lo que había escrito. Busca su nicho en el lado de Via dei Lamberti: fíjate en cómo el santo apoya el peso en una pierna y el manto cae como tela de verdad.

Hoy en los nichos ves copias. Los originales, a salvo de la contaminación, están en el museo de los pisos superiores, en los antiguos graneros, y desde sus ventanas se ve media ciudad. Ahora camina unas pocas calles hacia el este, hasta Via del Proconsolo: allí se alza una fortaleza que fue cárcel antes que museo.

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