Loggia del Grano: el pan sin sal de Florencia

Why is it significant?

Fíjate en este edificio de arcos de piedra, hoy cerrados, con el busto de un gran duque presidiendo la fachada y una pequeña fuente con un mascarón en la esquina. Es la Loggia del Grano, construida en 1619 por Giulio Parigi para el gran duque Cosimo II, como mercado de cereales de la ciudad.

Key Facts

PlaceLoggia del Grano: el pan sin sal de Florencia
AddressVia dei Neri, 50122 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.76850, 11.25690
Part of WalkFlorencia para comérsela: mercados, buchette del vino y cafés históricos
GeneratedGenerated

Open the walk

Fíjate en este edificio de arcos de piedra, hoy cerrados, con el busto de un gran duque presidiendo la fachada y una pequeña fuente con un mascarón en la esquina. Es la Loggia del Grano, construida en 1619 por Giulio Parigi para el gran duque Cosimo II, como mercado de cereales de la ciudad.

El grano era la gran obsesión de cualquier gobierno florentino. Una mala cosecha significaba pan caro, y el pan caro significaba hambre y revueltas. Por eso la ciudad controlaba el comercio de cereales con oficinas y almacenes públicos, y por eso Orsanmichele, a pocas calles de aquí, empezó su vida a finales del siglo XIII como logia del grano, antes de convertirse en iglesia. Los Médici, que sabían de política, sabían también que un pueblo bien alimentado protesta menos.

Y ahora, una pregunta que todo visitante se hace al probar el pan toscano: ¿por qué no tiene sal? Las explicaciones son varias. La más contada habla de una guerra medieval con Pisa, que habría bloqueado la llegada de sal a Florencia; otra, de los impuestos que encarecían la sal. Sea cual sea el origen, el pan sciocco, soso, se quedó, y tiene su lógica: acompaña embutidos y quesos muy salados.

Hay incluso un verso famoso que muchos leen en esa clave. En el Paraíso, Dante, desterrado, se lamenta de lo salado que sabe el pan ajeno. Para un florentino, cada mesa extranjera recordaba el exilio. Y ese pan sin sal que se endurece pronto dio origen a toda una cocina de aprovechamiento: la ribollita, la pappa al pomodoro, la panzanella. Nada se tiraba.

Mira cómo el edificio ha sobrevivido a sus funciones: la ciudad cambia de oficio, las piedras se quedan. Ahora sigue hacia el este por Via dei Neri, cruza Via de' Benci y continúa hasta una callejuela de nombre extraño, Via dell'Isola delle Stinche. Allí hablaremos de cárceles... y de helado.

Nearby stories