Torre dei Pulci y Via dei Georgofili: la herida de 1993
Why is it significant?
Entra en esta calle estrecha y callada, encajada detrás de los Uffizi, y detente ante la torre de piedra que la domina.
Key Facts
| Place | Torre dei Pulci y Via dei Georgofili: la herida de 1993 |
|---|---|
| Address | Via dei Georgofili, 50122 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.76850, 11.25510 |
| Part of Walk | La Florencia de Dante: güelfos, gibelinos y casas-torre medievales |
| Generated | Generated |
Entra en esta calle estrecha y callada, encajada detrás de los Uffizi, y detente ante la torre de piedra que la domina. Es la Torre dei Pulci, una vieja casa-torre medieval que desde hace mucho es la sede de la Accademia dei Georgofili, fundada en 1753 y dedicada a la agricultura: una de las academias agrarias más antiguas del mundo.
Esta calle hay que contarla en voz baja. En la madrugada del 27 de mayo de 1993, un coche cargado de explosivos estalló aquí, al pie de la torre. Fue un atentado de la Cosa Nostra siciliana, parte de la campaña de bombas con la que la mafia atacó al Estado italiano aquel año, golpeando también su patrimonio artístico. La torre se derrumbó en parte.
Murieron cinco personas. En la torre vivía la familia del custode de la Academia: Fabrizio Nencioni, su mujer Angela Fiume y sus dos hijas, Nadia, de nueve años, y Caterina, que tenía apenas cincuenta días. En un edificio cercano murió también un estudiante de arquitectura de veintidós años, Dario Capolicchio, atrapado por el fuego. Hubo decenas de heridos. Nadia escribía poesías, y uno de sus pequeños poemas, sobre el atardecer, se recuerda hoy junto a los nombres de las víctimas.
La explosión dañó también los Uffizi y su corredor: varias obras se perdieron y muchas más quedaron heridas. La ciudad respondió con una determinación casi testaruda: la galería volvió a abrir al cabo de pocas semanas y la torre fue reconstruida. Hoy una lápida recuerda a las víctimas, y cada 27 de mayo Florencia vuelve a esta calle para nombrarlas.
Dante sabía bien que la violencia política no es un capítulo cerrado de los libros, y esta calle lo confirma siete siglos después. Tómate un momento antes de seguir. Luego avanza por Via Lambertesca hasta Via Por Santa Maria, gira hacia el río y busca, casi a la entrada del Ponte Vecchio, una torre con dos cabezas de león.