Santa Trinita y la Capilla Sassetti

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Antes de entrar, gira la cabeza hacia la columna de granito que se alza en medio de la plaza, coronada por una figura de la Justicia. Vino de las termas de Caracalla, en Roma, fue un regalo del papa a Cosimo I y se levantó en 1565.

Key Facts

PlaceSanta Trinita y la Capilla Sassetti
AddressPiazza di Santa Trinita, 50123 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.77010, 11.25070
Part of WalkFlorencia de los Médici: de San Lorenzo a Santa Maria Novella
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Antes de entrar, gira la cabeza hacia la columna de granito que se alza en medio de la plaza, coronada por una figura de la Justicia. Vino de las termas de Caracalla, en Roma, fue un regalo del papa a Cosimo I y se levantó en 1565. La tradición dice que está justo donde Cosimo recibió la noticia de la victoria de Montemurlo. Con ella se cierra el círculo que abrimos en la fortaleza.

Ahora entra en Santa Trinita y ve hacia la derecha del altar mayor. La Capilla Sassetti la pintó Domenico Ghirlandaio entre 1483 y 1485 para Francesco Sassetti, director general del banco de los Médici. Cuenta la vida de san Francisco, pero lo que de verdad cuenta es Florencia.

Mira la escena de arriba: el papa aprueba la regla franciscana, y al fondo no aparece Roma, sino la Piazza della Signoria. A la derecha, Lorenzo el Magnífico está de pie junto a Sassetti, y por una escalera que sube desde el suelo asoman sus hijos guiados por su maestro, el poeta Poliziano. Es casi un álbum de fotos de familia. Y en otra escena, un niño que cayó desde un palacio de esta misma plaza vuelve a la vida, con la vieja fachada de la iglesia y el puente que había antes del actual.

Sassetti encargó la capilla en un momento difícil: el banco empezaba a hundirse, y a ambos lados del altar, él y su esposa, Nera Corsi, aparecen arrodillados como quien pide amparo. Pocos años después, en 1494, los Médici serían expulsados. Lo que queda es esta pared, donde una ciudad entera posó para la eternidad mientras su mundo empezaba a temblar.

Y así termina el paseo. Empezaste en la casa donde los Médici aprendieron a mandar, bajaste a sus tumbas, pasaste por la fortaleza de sus miedos y los palacios de sus aliados y enemigos. Eleonora di Toledo te acompañó en silencio todo el camino, la española que dio herederos y estabilidad a la dinastía. Sal a la plaza y asómate al Ponte Santa Trinita: al otro lado del Arno empieza el Oltrarno, y allí está el palacio que ella misma compró... pero esa ya es otra historia.

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