Palazzo Rucellai y la vela de la fortuna
Why is it significant?
Cruza a la acera de enfrente para tener perspectiva y observa la fachada: tres pisos de pilastras planas, una cuadrícula serena de piedra, como una página de un tratado de arquitectura.
Key Facts
| Place | Palazzo Rucellai y la vela de la fortuna |
|---|---|
| Address | Via della Vigna Nuova 18, 50123 Firenze FI, Italy |
| Geo Coordinates | 43.77140, 11.24950 |
| Part of Walk | Florencia de los Médici: de San Lorenzo a Santa Maria Novella |
| Generated | Generated |
Cruza a la acera de enfrente para tener perspectiva y observa la fachada: tres pisos de pilastras planas, una cuadrícula serena de piedra, como una página de un tratado de arquitectura. Es el Palazzo Rucellai, construido hacia 1450 con diseño de Leon Battista Alberti, el mismo humanista que terminó la fachada de Santa Maria Novella.
Aquí, por primera vez en una casa privada, se aplicaron los órdenes clásicos superpuestos, como en el Coliseo de Roma: sencillo abajo, más elegante en cada piso. Pero fíjate en el borde derecho. La fachada se corta de golpe, con las piedras dentadas, como un pan partido. El proyecto preveía otra calle más de ventanas, pero el vecino nunca vendió su casa, y el palacio quedó así, mordido para siempre.
¿Y el apellido? Rucellai viene de oricello, un tinte rojo violáceo sacado de un liquen. La tradición cuenta que un antepasado de la familia trajo el secreto de Oriente y se hizo rico tiñendo paños. Busca en el friso las velas hinchadas por el viento: eran el emblema de Giovanni Rucellai, la fortuna que empuja el barco, y a su lado, anillos con plumas, el símbolo de los Médici.
Porque esa alianza es el corazón de la historia. En 1466 el hijo de Giovanni, Bernardo, se casó con Nannina de' Medici, hermana mayor de Lorenzo el Magnífico. La logia de enfrente, con sus tres arcos, se asocia a aquella boda, y aquella fiesta se recordó durante mucho tiempo como una de las más espléndidas de su generación. El dinero de la lana se unía al dinero de la banca, y la geometría de Alberti ponía el sello.
Giovanni Rucellai dejó además un libro de memorias en el que confesaba que gastar bien el dinero le había dado más placer que ganarlo... algo que pocos banqueros firmarían hoy. Ahora camina hacia el este hasta Via de' Tornabuoni, la calle más elegante de Florencia, y busca a la izquierda, al fondo, un palacio con una ventanita muy especial.