White Horse Close y el santuario de los deudores
Why is it significant?
Atraviesa el arco y entra en este patio encalado: escaleras de piedra que suben por fuera de las casas, frontones escalonados, tejados rojos y ventanas pequeñas. Parece un decorado, y en parte lo es: lo que ves es una restauración del siglo XX de un conjunto de casas del siglo XVII.
Key Facts
| Place | White Horse Close y el santuario de los deudores |
|---|---|
| Address | White Horse Close, Canongate, Edinburgh EH8 8BU, UK |
| Geo Coordinates | 55.95280, -3.17570 |
| Part of Walk | Edimburgo: del Castillo a Holyrood por la Royal Mile |
| Generated | Generated |
Atraviesa el arco y entra en este patio encalado: escaleras de piedra que suben por fuera de las casas, frontones escalonados, tejados rojos y ventanas pequeñas. Parece un decorado, y en parte lo es: lo que ves es una restauración del siglo XX de un conjunto de casas del siglo XVII.
Aquí estuvo una de las posadas más conocidas de Edimburgo, la del Caballo Blanco. Según la tradición, de esta zona salían las diligencias hacia Londres, un viaje de muchos días por caminos infames. Imagina el patio lleno de caballos, baúles y viajeros despidiéndose como quien hoy se marcha a otro continente. Sobre el nombre, la leyenda prefiere algo más romántico: dicen que aquí estaba la cuadra del caballo blanco de la reina María Estuardo. Ninguna prueba lo sostiene, pero la historia sobrevive.
Lo realmente curioso está unos pasos más abajo. Cuando bajes hacia el palacio, mira el pavimento al final del Canongate: hay unas letras S de latón incrustadas en la calzada. Marcan el límite del santuario de la abadía de Holyrood. Durante siglos, quien cruzaba esa línea quedaba a salvo de sus acreedores, porque dentro del recinto nadie podía detenerle por deudas. Los refugiados eran tantos que los vecinos los llamaban, con sorna, los abbey lairds, los señores de la abadía.
Y había un detalle maravilloso: los domingos no se podía arrestar a nadie por deudas, así que ese día los deudores salían del santuario a pasear por la ciudad como caballeros, y antes de medianoche volvían a toda prisa a cruzar la línea. Entre los que se refugiaron aquí estuvo el escritor Thomas De Quincey, el de las Confesiones de un inglés comedor de opio, perseguido por sus deudas en la década de 1830. El privilegio perdió su sentido en 1880, cuando Escocia dejó de encarcelar a la gente por deber dinero.
Enfrente, al otro lado de la calle, asoma ya el muro curvo y moderno del Parlamento escocés. Sal de nuevo al Canongate y baja hasta el final. Ante ti se abrirán unas grandes verjas de hierro forjado y, detrás, un palacio con torres redondas en las esquinas. Son apenas doscientos metros.