Casa de John Knox y la Netherbow Port

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Delante tienes la casa más pintoresca de la Royal Mile: se adelanta sobre la acera con galerías de madera, una escalera exterior y una fachada llena de inscripciones. Parte de sus muros se remonta al siglo XV, lo que la convierte en una de las viviendas más antiguas de la ciudad.

Key Facts

PlaceCasa de John Knox y la Netherbow Port
Address43-45 High Street, Edinburgh EH1 1SR, UK
Geo Coordinates55.95060, -3.18550
Part of WalkEdimburgo: del Castillo a Holyrood por la Royal Mile
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Delante tienes la casa más pintoresca de la Royal Mile: se adelanta sobre la acera con galerías de madera, una escalera exterior y una fachada llena de inscripciones. Parte de sus muros se remonta al siglo XV, lo que la convierte en una de las viviendas más antiguas de la ciudad.

La llaman la casa de John Knox, y la tradición cuenta que el reformador vivió aquí sus últimos tiempos y murió entre estas paredes en 1572. Los historiadores, sin embargo, no han encontrado pruebas sólidas. Lo que sí está documentado es quién era el dueño: James Mossman, orfebre de la reina María Estuardo... es decir, un hombre de confianza de la reina católica a la que Knox atacaba sin piedad desde el púlpito.

Mossman fue fiel a María hasta el final. Cuando la reina perdió el trono y huyó a Inglaterra, un grupo de sus partidarios resistió en el castillo durante años. Mossman estaba con ellos, y se le acusó de acuñar moneda dentro de la fortaleza sitiada. En 1573 el castillo cayó y él fue ahorcado. Siglos después, a mediados del XIX, la casa iba a ser demolida, y la salvó precisamente el nombre de John Knox. Ironías de la historia: la casa de un leal a la reina la protegió la fama de su peor enemigo.

Unos pasos más abajo, mira el suelo: unas placas de latón dibujan en la calzada el contorno de la Netherbow Port, la puerta de la muralla que cerraba la ciudad por el este. La derribaron en 1764 para dejar pasar el tráfico. Para muchos vecinos que casi nunca salían de las murallas, aquí terminaba el mundo, y por eso el pub de la esquina se llama, con toda la razón, The World's End, el fin del mundo.

Al otro lado empezaba otra ciudad: el Canongate, el burgo de los canónigos de la abadía, que no se unió oficialmente a Edimburgo hasta 1856. Cruza la línea de latón y baja por el Canongate unos cuatrocientos metros. Verás a la izquierda una iglesia con un frontón curvo, de aire holandés, y unos cuernos de ciervo en lo alto.

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