Begijnhof Ten Wijngaerde : El Oasis Blanco del Silencio
Why is it significant?
Cruce el puente de ladrillo sobre el canal y traspase la portada barroca de mil seiscientos sesenta y cinco para internarse en un sosiego indescriptible.
Key Facts
| Place | Begijnhof Ten Wijngaerde : El Oasis Blanco del Silencio |
|---|---|
| Address | Begijnhof 30, 8000 Brugge, Belgium |
| Geo Coordinates | 51.20010, 3.22350 |
| Part of Walk | Brujas : Canales Medievales y Maestros Flamencos |
| Generated | Generated |
Cruce el puente de ladrillo sobre el canal y traspase la portada barroca de mil seiscientos sesenta y cinco para internarse en un sosiego indescriptible. Ante sus ojos se abre una dilatada pradera verde ceñida por una treintena de casitas de ladrillo encalado con tejados de teja roja, custodiadas por álamos corpulentos cuyas copas se mecen con la brisa, conformando un universo claustral ajeno por completo al ajetreo metropolitano. El movimiento de las beguinas supuso una forma pionera de emancipación femenina medieval, ofreciendo a mujeres solteras o viudas una vida de recogimiento, estudio y autonomía financiera sin tomar votos monásticos perpetuos.
Fundado en mil doscientos cuarenta y cinco por Margarita de Constantinopla, condesa de Flandes, el Beaterio Ten Wijngaerde funcionó como refugio independiente para devotas laicas conocidas como beguinas. A diferencia de las monjas enclaustradas, las beguinas no hacían votos perpetuos de pobreza ni obediencia canónica; podían conservar sus bienes familiares y sustentarse confeccionando encajes flamencos de bolillos y atendiendo enfermos indigentes.
Repare en cómo el murmullo de la urbe cesa bruscamente al franquear el muro perimetral. Durante más de ochocientos años se ha preservado aquí un estatuto estricto de silencio y contemplación interior. En primavera, la pradera central se tapiza por completo de narcisos amarillos silvestres, ofreciendo una de las estampas campestres más sublimes de todo Flandes.
En mil novecientos veintisiete, tras fallecer la última beguina residente, la administración del recinto se encomendó a una comunidad de monjas benedictinas. Hoy en día, las hermanas visten sus tradicionales hábitos oscuros y se reúnen varias veces al día en la pequeña iglesia parroquial para entonar salmos gregorianos, preservando el espíritu sagrado de este enclave reconocido por la UNESCO.
Atraviese la cancela meridional del beaterio y siga el camino adoquinado en dirección a la ribera resplandeciente del Minnewater.