Sophienfriedhof: un cementerio partido por la frontera
Why is it significant?
Cruza la verja de la Bergstraße y deja que el ruido de la ciudad se apague a tu espalda: castaños enormes, hiedra trepando por las lápidas, algún mirlo rebuscando entre las hojas secas.
Key Facts
| Place | Sophienfriedhof: un cementerio partido por la frontera |
|---|---|
| Address | Bergstraße 29, 10115 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.53240, 13.39370 |
| Part of Walk | El Muro de Berlín en la Bernauer Straße: saltos, túneles y el Mauerpark |
| Generated | Generated |
Cruza la verja de la Bergstraße y deja que el ruido de la ciudad se apague a tu espalda: castaños enormes, hiedra trepando por las lápidas, algún mirlo rebuscando entre las hojas secas. Es uno de esos rincones de Berlín donde el tiempo parece ir más despacio... y precisamente por eso empezamos aquí, en silencio.
Estás en el segundo cementerio de la parroquia de Santa Sofía, la Sophiengemeinde, abierto en el siglo XIX cuando el viejo camposanto del barrio se quedó pequeño. Berlín crecía a un ritmo frenético, y también necesitaba sitio para sus muertos. Entre estas tumbas descansa Albert Lortzing, autor de óperas cómicas que llenaban los teatros de media Alemania, y que murió en 1851 pobre y casi olvidado. Muy cerca, en el viejo camposanto junto a la iglesia de Santa Sofía, descansa el historiador Leopold von Ranke, el hombre que pedía contar el pasado «tal como realmente fue». Guárdate esa frase, porque hoy la vas a necesitar.
En agosto de 1961 la frontera cayó justo sobre el límite norte de este cementerio. La acera de la Bernauer Straße pertenecía al Berlín occidental, al sector francés, pero las casas y las tumbas de este lado quedaban en el Este. Con los años, la RDA fue ensanchando la franja de la muerte, y una parte del cementerio desapareció bajo arena rastrillada, focos y caminos de patrulla. Hubo tumbas que se trasladaron, y familias que de un día para otro ya no podían acercarse al lugar donde lloraban a los suyos.
Piénsalo un momento: durante casi tres décadas se siguió enterrando a gente aquí, con el Muro como telón de fondo. Los cortejos fúnebres avanzaban despacio entre las lápidas mientras, a pocos metros, un guardia los observaba desde su torre. Un lugar que por definición debería ser de paz convertido en zona militar... Es una imagen que resume muy bien lo absurdo de aquella frontera, que no respetaba ni a los vivos ni a los muertos.
Hoy, donde estuvo la franja, crece otra vez la hierba, y la memoria ha ocupado el sitio de las alambradas. Sal hacia la Bernauer Straße y camina hacia el noroeste, por el borde del antiguo cementerio. Allí te espera una larga pared de acero oxidado llena de rostros que te miran.