Schloss Bellevue, la casa del presidente

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A través de la verja ves un palacio blanco de tres alas que abrazan un patio de honor, con columnas en el cuerpo central y un tejado sereno. Mira el mástil: si ondea el estandarte con el águila, el presidente de la República Federal está en Berlín.

Key Facts

PlaceSchloss Bellevue, la casa del presidente
AddressSpreeweg 1, 10557 Berlin, Germany
Geo Coordinates52.51700, 13.35400
Part of WalkBerlín del Reichstag al Tiergarten: cúpulas, memoriales y la plaza que volvió de la nada
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A través de la verja ves un palacio blanco de tres alas que abrazan un patio de honor, con columnas en el cuerpo central y un tejado sereno. Mira el mástil: si ondea el estandarte con el águila, el presidente de la República Federal está en Berlín.

Es el Schloss Bellevue, construido en 1786 para el príncipe Augusto Fernando de Prusia, el hermano menor de Federico el Grande. Su arquitecto, Philipp Daniel Boumann, lo levantó en un estilo clásico y contenido, y suele decirse que fue el primer edificio neoclásico de Alemania. El nombre es francés, bella vista, porque desde sus ventanas se dominaba el Spree... y porque en la corte prusiana del siglo XVIII se hablaba francés con más gusto que alemán.

Su historia no siempre fue tan serena. En la época nazi el palacio se convirtió en casa de huéspedes del Reich, y en noviembre de 1940 se alojó en él Viacheslav Mólotov, el ministro de Exteriores soviético, cuando Hitler y Stalin todavía eran aliados. Siete meses después, Alemania invadía la Unión Soviética. Las bombas dejaron el edificio muy dañado, y se restauró en los años cincuenta.

La República de Bonn lo eligió como sede berlinesa del jefe del Estado en 1959, cuando la capital aún estaba a orillas del Rin y Berlín Occidental era una isla rodeada por la RDA. Desde 1994 es la residencia oficial principal del presidente: fue de las primeras instituciones federales en instalarse en Berlín tras la reunificación. Junto al palacio, en el parque, se alza un edificio elíptico de piedra oscura de 1998, la oficina presidencial, que los berlineses llaman el huevo del presidente.

Lo curioso es que el presidente alemán tiene poco poder ejecutivo: firma las leyes, propone al canciller, recibe a reyes y jefes de Estado. Su arma principal es la palabra, y algunos discursos presidenciales han cambiado la manera en que Alemania se mira a sí misma. Ahora camina hacia el sur por el Spreeweg hasta la gran rotonda donde una mujer dorada vigila la ciudad desde lo alto.

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