Plaça de la Virreina: la virreina y la Perricholi
Why is it significant?
Busca un banco a la sombra y mira la iglesia que preside la plaza: piedra, un campanario esbelto, una fachada que mezcla el gótico con algo más difícil de clasificar. A su alrededor juegan niños, los vecinos toman el vermut en las terrazas y las palomas hacen su ronda.
Key Facts
| Place | Plaça de la Virreina: la virreina y la Perricholi |
|---|---|
| Address | Plaça de la Virreina, 08024 Barcelona, Spain |
| Geo Coordinates | 41.40490, 2.15720 |
| Part of Walk | Gràcia, el pueblo dentro de Barcelona: plazas, la Casa Vicens y la Plaça del Diamant |
| Generated | Generated |
Busca un banco a la sombra y mira la iglesia que preside la plaza: piedra, un campanario esbelto, una fachada que mezcla el gótico con algo más difícil de clasificar. A su alrededor juegan niños, los vecinos toman el vermut en las terrazas y las palomas hacen su ronda. Es una de las plazas más queridas de Gràcia.
La iglesia es Sant Joan de Gràcia, levantada a finales del siglo XIX, y en su diseño participó Francesc Berenguer, el colaborador de Gaudí del que te hablé en el mercado. Pero el nombre de la plaza nos lleva mucho más lejos, hasta Lima. La tradición lo relaciona con la virreina, la esposa de Manuel d'Amat, un militar catalán que fue virrey del Perú entre 1761 y 1776.
Y aquí viene el escándalo. En Lima, el virrey Amat, ya maduro, vivió un romance muy comentado con una joven actriz, Micaela Villegas, a la que todos llamaban la Perricholi. La historia dio la vuelta al mundo: inspiró una obra de teatro de Prosper Mérimée, una opereta de Offenbach y hasta una película de Jean Renoir. Según se contaba, medio Lima hablaba de la carroza que el virrey le regaló, y la Perricholi acabó convertida en uno de los personajes más célebres del Perú colonial.
Cuando Amat volvió a Barcelona, ya anciano, se casó con una joven de la nobleza barcelonesa, Maria Francesca de Fiveller, y se hizo construir un palacio en La Rambla, el Palau de la Virreina. Murió pocos años después, y ella vivió mucho tiempo como la virreina viuda. Así que la virreina de este nombre no es la actriz de las leyendas de Lima, sino la esposa barcelonesa que heredó el título.
Hoy la Virreina es más tranquila que cualquier palacio: una plaza peatonal donde Gràcia sale a charlar. Desde aquí, baja unos pasos hacia el suroeste por las callejuelas, hasta una plaza pequeña con nombre de joya: la Plaça del Diamant.