Calle Museo Caminito y conventillos de madera y chapa de zinc policromada

Why is it significant?

Ingresamos en la sinuosa curva peatonal de Caminito, el museo a cielo abierto más icónico, fotografiado y alegre de la República Argentina.

Key Facts

PlaceCalle Museo Caminito y conventillos de madera y chapa de zinc policromada
AddressCaminito y Pedro de Mendoza, C1169 CABA, Argentina
Geo Coordinates-34.63950, -58.36250
Part of WalkLa Boca, Caminito y el Riachuelo: conventillos de chapa, arte y pasión xeneize
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Ingresamos en la sinuosa curva peatonal de Caminito, el museo a cielo abierto más icónico, fotografiado y alegre de la República Argentina. Este tramo empedrado de apenas ciento cincuenta metros de longitud formaba parte originalmente del lecho natural del arroyo Puntín y posteriormente de un ramal de maniobras del ferrocarril de cargas portuario inaugurado en 1866. Cuando la vía férrea fue clausurada en 1928, el callejón se convirtió en un basural pantanoso y desolado conocido tristemente como La Curva.

En la década de 1950, Benito Quinquela Martín y un grupo entusiasta de vecinos rescataron el pasaje del abandono: limpiaron los escombros, empedraron el suelo y pintaron las fachadas de los conventillos de chapa con alegres colores primarios—amarillo, rojo, verde y azul marino—, bautizándolo como Caminito en honor al célebre tango de 1926 compuesto por Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.

Quinquela concibió este espacio como un escenario teatral al aire libre sin puertas ni cerrojos donde la gente común pudiera disfrutar de esculturas y relieves de destacados artistas plásticos. ¿Por qué las casas de chapa de La Boca son multicolores? La razón es profundamente obrera: los inmigrantes genoveses pedían las sobras de pintura que quedaban en las bodegas de los barcos mercantes del puerto; como la pintura no alcanzaba para cubrir una casa entera, pintaban una pared de rojo, otra de verde y la ventana de amarillo con lo que tenían a mano. Entre los balcones de chapa y madera asoman hoy figuras esculpidas de Diego Maradona, Evita Perón y Carlos Gardel, mientras parejas de bailarines de tango bailan sobre el adoquinado y artistas plásticos venden acuarelas luminosas.

La explosión cromática de sus chapas bajo el sol porteño es un himno triunfal a la dignidad de la vida humilde de los conventillos.

Sigamos hacia la avenida Pedro de Mendoza para conocer la sede de la Fundación Proa.

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