Vuelta de Rocha y meandro fluvial del antiguo fondeadero genovés
Why is it significant?
Nos asomamos a la barandilla de piedra de la Vuelta de Rocha, el meandro fluvial más legendario y decisivo de toda la geografía portuaria porteña.
Key Facts
| Place | Vuelta de Rocha y meandro fluvial del antiguo fondeadero genovés |
|---|---|
| Address | Avenida Pedro de Mendoza y Del Valle Iberlucea, C1169 CABA, Argentina |
| Geo Coordinates | -34.64150, -58.36250 |
| Part of Walk | La Boca, Caminito y el Riachuelo: conventillos de chapa, arte y pasión xeneize |
| Generated | Generated |
Nos asomamos a la barandilla de piedra de la Vuelta de Rocha, el meandro fluvial más legendario y decisivo de toda la geografía portuaria porteña. Esta pronunciada curva del Riachuelo debe su nombre al hacendado Don Antonio Rocha, quien adquirió estas tierras ribereñas a comienzos del siglo dieciocho para instalar corrales de hacienda y saladeros de carne vacuna.
La curvatura natural del río frenaba de forma milagrosa la violencia de las corrientes pampeanas, creando una ensenada de aguas calmas que los marineros coloniales bautizaron como el Fondeadero de los Navíos, el puerto natural más protegido de toda la costa de Buenos Aires.
Fue exactamente en este recodo donde el almirante Guillermo Brown estableció en 1814 los primitivos arsenales de la marina de guerra patriota durante las batallas navales de la emancipación. A finales del siglo diecinueve, con la llegada masiva de los marineros y carpinteros de ribera llegados de Génova, la Vuelta de Rocha se convirtió en una colmena frenética de astilleros artesanales de madera, varaderos navales, talleres de calafateo y botaderos de lanchas. En sus aguas flotaban cientos de goletas mercantes, remolcadores a vapor y falúas cargadas de naranjas y maderas procedentes del delta del río Paraná. En 1882, en una taberna frente a este meandro, un grupo de marineros genoveses enardecidos por conflictos laborales llegó a izar la bandera de Génova y proclamar la efímera República Independiente de La Boca, teniendo que intervenir personalmente el presidente Julio Argentino Roca para dialogar con los huelguistas y arriar la enseña extranjera con diplomacia.
El olor a río, a brea y a maderas húmedas que asciende de estas aguas pardas evoca cuatro siglos de navegación incansable en el corazón del Río de la Plata.
Caminemos hacia la plazoleta contigua para descubrir el mástil cívico de los Suspiros.