Plaza Dorrego y mesas al aire libre de la Feria de Antigüedades

Why is it significant?

Nos encontramos en el centro adoquinado de la Plaza Dorrego, el corazón vibrante, romántico y bohemio de San Telmo.

Key Facts

PlacePlaza Dorrego y mesas al aire libre de la Feria de Antigüedades
AddressHumberto 1º y Defensa, C1103 CABA, Argentina
Geo Coordinates-34.62000, -58.37320
Part of WalkSan Telmo, Plaza Dorrego y cuna del tango: adoquines coloniales y bohemia
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Nos encontramos en el centro adoquinado de la Plaza Dorrego, el corazón vibrante, romántico y bohemio de San Telmo. Trazada a comienzos del siglo dieciocho como parada obligatoria de carretas y carruajes que ingresaban a la ciudad desde el sur, esta explanada fue conocida históricamente como el Alto de las Carretas y rebautizada en 1900 en memoria del coronel y gobernador patriota Manuel Dorrego.

En septiembre de 1816, en este mismo suelo de tierra, los vecinos porteños se congregaron formalmente para jurar lealtad pública a la Declaración de la Independencia proclamada semanas antes por el Congreso de Tucumán.

Cada domingo desde 1970, la plaza se transforma en un bullicioso mercado de maravillas con la afamada Feria de Antigüedades de San Telmo, concebida por el arquitecto José María Peña. Más de doscientos setenta puestos autorizados despliegan sobre mesas de paño sifones de vidrio tallado de colores, vajillas de plata colonial, sombreros de copa, gramófonos de manivela, candelabros de bronce y viejos discos de pasta de Carlos Gardel. Al caer la tarde, los cafés históricos que rodean la plaza—como el Bar Plaza Dorrego con sus mesas de madera gastadas y botellas polvorientas de licor aperitivo—sacan sus mesas a la calle mientras parejas de bailarines profesionales de tango ejecutan ochos, voleos y cortes al compás de la orquesta de Juan D'Arienzo o Astor Piazzolla, recogiendo aplausos entusiastas bajo la sombra de los gomeros centenarios. Los músicos ambulantes despliegan estuches abiertos de bandoneón sobre los adoquines, mientras turistas de todo el planeta aplauden las improvisaciones tangueras que se suceden entre las mesas bajo los árboles.

Sentarse en una de sus sillas de mimbre con un café cortado o un vaso de vermut mientras un bandoneón gime a pocos metros es la quintaesencia del alma porteña.

Crucemos hacia la esquina de Defensa y Carlos Calvo para adentrarnos en las naves del Mercado de San Telmo.

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