Anfiteatro y Monumento a la Cordialidad en el sector sur del Parque Lezama
Why is it significant?
Bienvenidos al barrio más antiguo, adoquinado y bohemio de Buenos Aires comenzando en el sector sur del Parque Lezama, en la confluencia de las avenidas Paseo Colón y Martín García.
Key Facts
| Place | Anfiteatro y Monumento a la Cordialidad en el sector sur del Parque Lezama |
|---|---|
| Address | Avenida Martín García y Avenida Paseo Colón, C1165 CABA, Argentina |
| Geo Coordinates | -34.63150, -58.36900 |
| Audio Duration | ~2 min |
| Part of Walk | San Telmo, Plaza Dorrego y cuna del tango: adoquines coloniales y bohemia |
| Generated | Generated |
Bienvenidos al barrio más antiguo, adoquinado y bohemio de Buenos Aires comenzando en el sector sur del Parque Lezama, en la confluencia de las avenidas Paseo Colón y Martín García. Esta explanada verde escalonada sobre la barranca natural del Río de la Plata acoge el anfiteatro municipal al aire libre, un animado espacio cívico donde generaciones de vecinos y murgas porteñas se reúnen los fines de semana para celebrar corsos de carnaval, tocar guitarras criollas y compartir rondas de mate bajo las magnolias. En las inmediaciones de los senderos inferiores se alza el Monumento a la Cordialidad Internacional, una magnífica estructura de bronce y piedra donada a Buenos Aires en 1936 por el pueblo de Montevideo en ocasión del cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad. La obra escultórica simboliza la hermandad indisoluble de las dos orillas del Río de la Plata: sobre una fuente escalonada de piedra se yergue una proa de galera con figuras alegóricas de navegantes y una mujer con alas que extiende una ofrenda pacífica sobre las aguas. Durante el siglo diecinueve, esta franja de terreno ribereña marcaba la línea exacta de la ribera fluvial antes de las sucesivas obras de rellenado portuario; las olas rompían directamente contra la base de estas lomas arcillosas. Por aquí ingresaban los carretones de bueyes que traían cueros y tasajo desde los saladeros del sur de la provincia hacia los fondeaderos naturales del Riachuelo. En la actualidad, el parque está tapizado por ejemplares centenarios de tipas, jacarandás, cedros del Líbano y gomeros gigantescos cuyas raíces monumentales abrazan los senderos adoquinados. La brisa que sube desde el río entre las copas sombreadas de los árboles evoca la atmósfera bucólica de las antiguas quintas suburbanas que poblaron estas lomas pampeanas. Ascendamos por las escalinatas de ladrillo hacia las terrazas altas del parque para contemplar el monumento a Don Pedro de Mendoza.