Spiegelkwartier: la calle de los anticuarios

Why is it significant?

Camina por la Nieuwe Spiegelstraat hacia la Spiegelgracht y mira los escaparates: un reloj de pie del siglo XVIII, un plato de Delft azul, una porcelana china, un mapa antiguo con costas medio inventadas.

Key Facts

PlaceSpiegelkwartier: la calle de los anticuarios
AddressSpiegelgracht, 1017 JS Amsterdam, Netherlands
Geo Coordinates52.36270, 4.88780
Part of WalkÁmsterdam del arte: Rijksmuseum, Van Gogh, Museumplein y el Vondelpark
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Camina por la Nieuwe Spiegelstraat hacia la Spiegelgracht y mira los escaparates: un reloj de pie del siglo XVIII, un plato de Delft azul, una porcelana china, un mapa antiguo con costas medio inventadas. Y al fondo de la calle, como un telón de teatro, la silueta de ladrillo y torres del Rijksmuseum.

Esto es el Spiegelkwartier, el barrio de los anticuarios: decenas de tiendas de arte, antigüedades y galerías en apenas unos cientos de metros. Fíjate en la perspectiva: la calle y el pequeño canal desembocan en el museo como un pasillo que lleva directamente al tesoro nacional. Spiegel significa espejo en neerlandés, y el nombre le sienta bien: en el agua quieta de la Spiegelgracht se refleja el museo entero.

En el siglo XVII los Países Bajos vivieron una fiebre del arte sin precedentes. Los viajeros extranjeros se asombraban de ver cuadros colgados en casas de panaderos, zapateros y campesinos. Se pintaron millones de obras, según algunos cálculos, y se vendían en ferias, en subastas y en tiendas no muy distintas de estas. La pintura holandesa dejó de servir solo a reyes y obispos y empezó a servir a la gente corriente: paisajes, bodegones, interiores, escenas de taberna.

Un consejo de amigo: aunque no pienses comprar nada, entra a mirar en alguna galería. Muchos de estos anticuarios son verdaderos eruditos, capaces de contarte durante media hora la vida de un jarrón. Y mira los precios de reojo solo si tienes buen corazón... aquí una cucharilla de plata puede tener más historia que tu bisabuelo.

Hay algo muy de Ámsterdam en esta mezcla: comercio y arte en la misma calle, como en el Siglo de Oro, cuando un cuadro era a la vez belleza e inversión. Rembrandt mismo compraba y vendía arte, y en parte se arruinó por coleccionar. Ahora sigue recto por la Spiegelgracht, cruza el último canal, la Singelgracht, y llegarás al museo. Antes de entrar, busca el túnel que lo atraviesa por debajo.

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