Felix Meritis y el canal del emperador
Why is it significant?
Busca en la orilla de la Keizersgracht un edificio que no se parece a sus vecinos: nada de frontón escalonado ni de gancho en el tejado, sino columnas clásicas, un aire de templo griego y, en la fachada, dos palabras en latín: Felix Meritis.
Key Facts
| Place | Felix Meritis y el canal del emperador |
|---|---|
| Address | Keizersgracht 324, 1016 EZ Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.37000, 4.88430 |
| Part of Walk | Ámsterdam secreta: la curva de oro, los hofjes del Jordaan y el canal de los cerveceros |
| Generated | Generated |
Busca en la orilla de la Keizersgracht un edificio que no se parece a sus vecinos: nada de frontón escalonado ni de gancho en el tejado, sino columnas clásicas, un aire de templo griego y, en la fachada, dos palabras en latín: Felix Meritis. En una calle de comerciantes, alguien quiso levantar un monumento al saber.
Felix Meritis significa algo así como feliz por el mérito. Era el lema de una sociedad fundada en 1777 por burgueses ilustrados que querían reunir bajo un mismo techo las ciencias y las artes. El edificio se inauguró en 1788 y lo tenía todo: una sala de conciertos, salas para dibujo y para experimentos de física, una biblioteca y, en el tejado, un observatorio para mirar las estrellas por encima de los canales.
El siglo XX le dio la vuelta como a un calcetín. Después de la Segunda Guerra Mundial, el templo de la Ilustración burguesa se convirtió en la sede del Partido Comunista de los Países Bajos y de su diario, De Waarheid, que quiere decir La Verdad. Más tarde lo ocupó un teatro experimental, y la vanguardia de la ciudad ensayaba entre aquellas columnas hasta el amanecer. Hoy vuelve a ser lo que soñaron sus fundadores: un lugar de debate y de cultura.
Ahora mira el canal en sí. Keizersgracht quiere decir canal del emperador, y el emperador es Maximiliano de Habsburgo, que en 1489 permitió a Ámsterdam poner su corona imperial en el escudo de la ciudad. La paradoja es deliciosa: Maximiliano era el bisabuelo de Felipe II. Los mismos mercaderes que pagaban la guerra contra el rey de España bautizaron su canal más ancho con el nombre de su antepasado... y nadie pensó en cambiarlo.
La Herengracht, la Keizersgracht y la Prinsengracht forman un anillo trazado con regla y compás en el siglo XVII, y en 2010 la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial. Lo que se protege no es un edificio, sino un plan: una ciudad entera pensada de golpe, con sus muelles, sus puentes y sus casas en fila. Ahora cruza el puente y entra en la callejuela que corta el canal: empiezan las nueve calles.