Tokio: Shinjuku, Rascacielos, Callejones de Neón y Jardín Gyoen

Desde el Mirador Metropolitano de Kenzo Tange hasta Omoide Yokocho, Golden Gai y Shinjuku Gyoen

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  1. 1. Mirador Metropolitano de Tokio: Las Torres Gemelas de Kenzo Tange

    2-8-1 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 163-8001, Japan

    Alce la mirada al pie de las colosales torres gemelas del Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, la célebre obra maestra posmoderna inaugurada en mil novecientos noventa y uno por el laureado arquitecto Kenzo Tange. Elevándose a doscientos cuarenta y tres metros sobre el suelo, estas torres de granito gris y cristal tintado evocan la silueta de una catedral gótica futurista, albergando el centro administrativo de una metrópoli de catorce millones de habitantes. El ascensor de alta velocidad lo traslada en cincuenta y cinco segundos hasta los miradores públicos del piso cuarenta y cinco.

    Desde los amplios ventanales del observatorio, su mirada alcanza un océano urbano sin límites que se prolonga hasta la bahía de Tokio, la torre Tokyo Skytree y las sierras de Chiba. En días despejados de invierno, el cono nevado del monte Fuji se recorta con prodigiosa nitidez hacia el oeste, teñido por las luces doradas y púrpuras del atardecer sobre las cumbres de Tanzawa. El colosal complejo gubernamental comprende asimismo el hemiciclo de la Asamblea Metropolitana y una espaciosa plaza cívica semicircular decorada con esculturas de bronce donde se celebran actos cívicos.

    Kenzo Tange diseñó deliberadamente el entramado exterior de granito en bandas alternas para evocar la serena cuadrícula de las celosías tradicionales de madera shoji. Esta inteligente síntesis entre la geometría moderna de los microchips de silicio y la armonía clásica japonesa le valió al edificio el apelativo de la 'Torre de Babel de Tokio'. El acceso público totalmente gratuito a ambos miradores responde a la voluntad cívica de brindar un mirador democrático y universal para el disfrute de todos los ciudadanos y visitantes de la metrópoli.

    En el centro del mirador sur se encuentra un llamativo piano de cola lacado en amarillo brillante con motivos geométricos negros, decorado por la célebre artista plástica Yayoi Kusama: cualquier visitante o melómano puede sentarse a tocar libremente frente a las vistas panorámicas de la ciudad.

    Descienda a la plaza exterior y cruce la pasarela peatonal hacia las frescas alamedas arboladas del parque central de Shinjuku.

  2. 2. Parque Central de Shinjuku y Santuario Kumano: El Refugio Feudal

    2-11 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0023, Japan

    Camine bajo las frondosas copas de los árboles del parque central de Shinjuku, donde el rumor del tráfico rodado queda amortiguado por el trino de las aves y el murmullo de las cascadas ornamentales. Inaugurado en mil novecientos sesenta y ocho sobre los terrenos de una antigua planta de tratamiento de aguas de Yodobashi, este pulmón verde de nueve hectáreas conforma un remanso de paz imprescindible al pie de los rascacielos de West Shinjuku. Familias y trabajadores acuden a diario a descansar sobre sus praderas sombreadas por cerezos y zelkovas.

    En un apacible recodo occidental del parque se alza el santuario Kumano Jinja, fundado en mil trescientos noventa y siete por un monje asceta procedente de las lejanas montañas sagradas de la península de Kii. Dedicado a las deidades de la naturaleza y los cursos de agua, este santuario rural velaba originalmente sobre aldeas agrícolas y arboledas de bambú mucho antes de que los rascacielos conquistaran Shinjuku. Las alamedas arboladas acogen cada mañana a grupos vecinales practicando gimnasia radiofónica rajio taiso y a paseadores que disfrutan del frescor vegetal antes del bullicio laboral de los rascacielos.

    Dos leones guardianes komainu de piedra volcánica tallados en mil setecientos setenta y tres protegen el acceso al salón de madera oscura: uno de ellos cobija con dulzura a un cachorro bajo su garra delantera, una muestra de escultura popular de Edo catalogada como tesoro histórico municipal por su conmovedora ternura. En primavera, los cerezos en flor enmarcan con delicadeza las fachadas acristaladas de las torres corporativas, brindando un diálogo visual insólito entre naturaleza y arquitectura vanguardista.

    Durante el período Edo, el octavo shogun Tokugawa Yoshimune solía acudir a cazar con halcones en los humedales de este santuario, haciendo un alto para refrescarse junto a la histórica cascada de Yodobashi loada por poetas clásicos. Los sacerdotes sintoístas del santuario celebran en otoño una alegre festividad patronal donde los vecinos portan santuarios mikoshi bajo las ventanas de los hoteles internacionales.

    Bordee los complejos acristalados hacia el noreste para alcanzar la célebre escultura roja LOVE ante la torre Shinjuku I-Land.

  3. 3. Shinjuku I-Land Tower y Escultura LOVE: El Arte Pop en el Distrito Financiero

    6-5-1 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 163-1390, Japan

    Llegue a la gran explanada circular de la torre Shinjuku I-Land y deténgase ante la icónica escultura LOVE en acero laqueado de rojo intenso, concebida por el afamado artista pop estadounidense Robert Indiana. Colocada en mil novecientos noventa y cinco con motivo de la inauguración de este rascacielos de oficinas de cuarenta y cuatro pisos, la pieza de casi cuatro metros de altura agrupa las cuatro letras apiladas con la emblemática 'O' ladeada, creando un vivo contrapunto artístico ante los sobrios muros de cristal de las sedes corporativas.

    La escultura está vinculada a una extendida leyenda urbana romántica entre la juventud tokiota: se dice que si dos enamorados logran cruzar caminando juntos a través del estrecho espacio que separa la letra 'V' de la letra 'E' sin que sus cuerpos rocen el metal rojo, su amor será correspondido y su matrimonio perdurará para siempre. El maestro Robert Indiana adaptó su famoso diseño pop en destacadas capitales mundiales, pero esta versión de Shinjuku destaca como una de las más fotografiadas y celebradas internacionalmente.

    La escultura LOVE se convirtió en un icono televisivo imprescindible en Japón, sirviendo de escenario a numerosas declaraciones de amor en inolvidables series televisivas dramáticas de las décadas de mil novecientos noventa y dos mil, como la aclamada producción Densha Otoko. Oficinistas y caminantes suelen descansar sobre los bancos de granito circundantes para disfrutar de un almuerzo al aire libre a la sombra del rojo brillante de las letras en días templados.

    La plaza de la torre reúne otras prestigiosas obras de arte contemporáneo creadas expresamente para el complejo urbano, incluyendo murales de Roy Lichtenstein e instalaciones escultóricas integradas en el mobiliario peatonal. Numerosas peticiones de mano y encuentros románticos se dan cita semanalmente junto a la escultura, perpetuando el encanto popular de este singular icono de la metrópoli.

    Camine hacia el este por la calle Oume-kaido rumbo a las vías del tren para internarse en las estrechas tabernas de Omoide Yokocho.

  4. 4. Omoide Yokocho: El Callejón de los Recuerdos y las Tabernas Showa

    1-2 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0023, Japan

    Sumérjase en la penumbra nostálgica de Omoide Yokocho, el legendario 'Callejón de los Recuerdos' apretado contra los terraplenes ferroviarios de la estación de Shinjuku. Nacido en el convulso año de mil novecientos cuarenta y seis como un mercado negro de posguerra donde los supervivientes comerciaban con artículos básicos y comida caliente, este conjunto diminuto de tres callejuelas peatonales paralelas alberga a más de sesenta tabernas de madera oscura. El apetitoso aroma de las brochetas de pollo yakitori glaseadas con salsa tare y asadas al carbón satura el aire.

    En aquellos difíciles años iniciales de escasez, el racionamiento de harina y arroz empujó a los taberneros a especializarse en asaduras y vísceras motsuyaki procedentes de los suministros militares aliados, una comida popular y asequible que dio a la calle su rudo apodo popular de Shonben Yokocho, o Callejón del Orín. Las estrechas barras de madera muestran una pátina bruñida por décadas de animadas tertulias nocturnas, mientras los taberneros asan las brochetas al fuego con virtuosa destreza culinaria.

    Cada modesto local apenas ocupa unos pocos metros cuadrados, dando cabida a seis u ocho comensales codo con codo sobre banquetas de vinilo rojo frente a las parrillas humeantes de carbón binchotan. Empleados de traje, estudiantes y viajeros comparten jarras de cerveza helada y tazas de sake en una entrañable atmósfera de camaradería. Las linternas de papel rojo suspendidas bajo los tejadillos de chapa proyectan una iluminación tenue que transporta de inmediato al visitante a la genuina atmósfera de la era Showa.

    Pese a que un pavoroso incendio devoró buena parte de los barracones en noviembre de mil novecientos noventa y nueve, los propietarios rechazaron las ofertas de grandes constructoras, reconstruyendo fielmente cada taberna para salvar el espíritu obrero del barrio. El ambiente acogedor del pasaje reúne hoy a una clientela variopinta que aúna a parroquianos ancianos del barrio, jóvenes creadores tokiotas y viajeros de todo el mundo en busca de autenticidad.

    Cruce bajo el paso subterráneo de las vías del tren para emerger ante la deslumbrante explanada de la salida Este.

  5. 5. Plaza de la Salida Este y el Gato 3D Gigante: La Marea Peatonal

    3-23 Shinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0022, Japan

    Deténgase en medio de la impresionante marea humana de la plaza de la Salida Este de Shinjuku, la terminal ferroviaria más concurrida de la Tierra con más de tres millones y medio de pasajeros diarios. Por encima de las cabezas se curva la pantalla gigante de tecnología LED del edificio Cross Shinjuku Vision, inaugurada en dos mil veintiuno. Allí reside el célebre Gato 3D de Shinjuku, un felino calicó tricolor hiperrealista de proporciones colosales que se despereza, maúlla y curiosea hacia la calle con una lograda ilusión de profundidad óptica tridimensional.

    La rutina del gato tricolor sigue los horarios reales de Tokio: cada mañana a las siete se despierta frotándose los ojos con sorpresa ante la animación; durante el día juega y saluda a los transeúntes con tiernos maullidos; y poco antes de medianoche apoya el hocico entre sus patas para dormirse pacíficamente cuando la ciudad disminuye su ritmo. La avanzada tecnología de la pantalla emplea un panel LED curvo en ángulo recto de altísima resolución, logrando un asombroso efecto de profundidad estereoscópica para quienes lo observan desde la calle.

    Esta plaza es un asombroso cruce de caminos donde convergen músicos ambulantes, carteles publicitarios deslumbrantes y las marquesinas de icónicos almacenes como Studio Alta y Lumine, convirtiendo la noche en un espectáculo de luz incesante. El felino virtual gigante se ha convertido en una querida estrella de las redes sociales, congregando a decenas de curiosos que aguardan su bostezo o sus juegos con las cámaras de sus teléfonos en alto.

    La estación de Shinjuku es tan inmensa y compleja que cuenta con más de doscientas salidas independientes y cincuenta y tres andenes subterráneos y elevados, un laberinto capaz de desorientar a los propios vecinos de la ciudad. Esta plaza constituye uno de los nudos peatonales más dinámicos de la ciudad, enlazando directamente las grandes galerías comerciales con el dédalo subterráneo de pasillos de la estación.

    Camine dos minutos en dirección norte hasta toparse con la resplandeciente puerta roja de Kabukicho Ichibangai.

  6. 6. Puerta de Kabukicho Ichibangai: El Distrito que Nunca Duerme

    1-14 Kabukicho, Shinjuku City, Tokyo 160-0021, Japan

    Colóquese bajo el deslumbrante arco rojo de Kabukicho Ichibangai, el icónico portal de neón que marca la entrada al célebre 'Barrio que Nunca Duerme' de Tokio. Flanqueada por cientos de letreros verticales superpuestos, esta calle peatonal concentra una intensidad visual y acústica sin parangón en Asia. Tabernas tradicionales izakaya, salones de karaoke abiertos hasta el amanecer y locales de ocio nocturno conviven en una alegre algarabía de música y melodías comerciales.

    El nombre de Kabukicho tiene su origen en un ambicioso proyecto cultural que nunca llegó a concretarse: tras las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial en mil novecientos cuarenta y cinco, los urbanistas proyectaron construir aquí un fastuoso teatro de kabuki tradicional para convertir la zona en un polo de alta cultura. Aunque el teatro no se construyó por falta de presupuesto, el barrio conservó el nombre y evolucionó hacia el gran reino del entretenimiento popular. La actividad multisensorial de Kabukicho nunca se detiene: camareros uniformados reparten folletos de menús mientras los letreros de neón iluminan el pavimento con una luminosidad hipnótica.

    En las décadas de los ochenta y noventa, Kabukicho arrastró una fama turbia vinculada a los bajos fondos y clanes yakuza. Hoy en día, gracias a intensos planes municipales de seguridad y a la apertura de modernos centros de ocio como la torre Tokyu Kabukicho, el distrito recibe a multitudes de noctámbulos cosmopolitas con absoluta tranquilidad. Las abigarradas fachadas de esta calle forman uno de los decorados urbanos más característicos del cine moderno, habiendo servido de ambientación para multitud de producciones internacionales.

    El influyente diseñador de videojuegos Toshihiro Nagoshi se inspiró directamente en las calles y letreros de Kabukicho para recrear el ficticio distrito de Kamurocho en la exitosa saga internacional de videojuegos Yakuza de Sega. Durante las noches de fin de semana, la avenida vibra con multitudes cosmopolitas que acuden a salas de conciertos en sótanos o a cenar en las alturas de las torres gastronómicas circundantes.

    Avance por la calle peatonal hasta la explanada del cine Toho para admirar la colosal cabeza de Godzilla.

  7. 7. Avenida Godzilla y Cines Toho: El Rey de los Monstruos sobre Tokio

    1-19-1 Kabukicho, Shinjuku City, Tokyo 160-0021, Japan

    Alce la mirada al final de la avenida peatonal Godzilla Road y descubra la imponente cabeza del Rey de los Monstruos asomándose sobre la terraza del octavo piso del Shinjuku Toho Building. Inaugurada en dos mil quince, esta colosal reproducción a escala real de la cabeza de Godzilla mide doce metros de altura y pesa más de ochenta toneladas, reproduciendo con exactitud la fiera apariencia del mítico reptil mutante de la película Godzilla vs Mothra de mil novecientos noventa y dos.

    A intervalos regulares durante la jornada, los ojos de la criatura se iluminan con un amenazante resplandor carmesí, sus fauces expulsan nubes de vapor blanco al cielo de Shinjuku y por toda la avenida resuena su atronador rugido metálico, recreando el sonido original logrado en mil novecientos cincuenta y cuatro frotando un guante de cuero con resina sobre las cuerdas de un contrabajo. Los arquitectos del rascacielos Toho fijaron la cota de la cabeza a exactamente cincuenta metros de altura, coincidiendo con la escala original del monstruo en su película inaugural de mil novecientos cincuenta y cuatro.

    En dos mil quince, el ayuntamiento del distrito de Shinjuku nombró formalmente a Godzilla Embajador Especial de Turismo y le concedió la ciudadanía de honor de Japón, declarando con humor que el monstruo había contribuido decisivamente a la fama cultural de Tokio pese a haberla destruido en incontables ocasiones en el cine. El paseo peatonal que desemboca en los cines alberga numerosas tiendas de coleccionismo, modernos salones recreativos y cafeterías temáticas dedicadas al fascinante género fantástico del kaiju nipón.

    El hotel Gracery situado en el rascacielos cuenta con exclusivas habitaciones 'Godzilla Room' donde una enorme garra monstruosa parece atravesar el techo sobre la cama de los huéspedes más intrépidos. Con cada rugido de la fiera, los espectadores congregados en la plaza celebran con aplausos los efectos sonoros mientras fotografían las columnas de vapor blanco recortadas sobre el cielo nocturno.

    Deje atrás la explanada de los cines y camine hacia el este para sumergirse en el laberinto de Shinjuku Golden Gai.

  8. 8. Shinjuku Golden Gai: El Laberinto de Microbares Literarios y Bohemios

    1-1-6 Kabukicho, Shinjuku City, Tokyo 160-0021, Japan

    Adéntrese con respeto en los estrechos y silenciosos callejones de Shinjuku Golden Gai, un milagroso conjunto urbano formado por seis pasajes peatonales flanqueados por diminutas casas de madera de dos plantas. Salvado milagrosamente de las oleadas demoledoras de la especulación inmobiliaria durante la burbuja económica, este rincón bohemio alberga más de doscientos microbares apretados en una superficie modesta. Cada local apenas dispone de cuatro a ocho banquetas alineadas frente a una barra de madera envejecida.

    Desde los años sesenta, Golden Gai ha sido el refugio intelectual predilecto de ilustres escritores, poetas, fotógrafos, dramaturgos y cineastas independientes de Japón. Personalidades célebres como el cineasta Wim Wenders, el filósofo Jean-Paul Sartre o el realizador Nagisa Oshima frecuentaron estos diminutos reservados para debatir al compás de viejos vinilos de jazz y blues. Las fachadas de madera oscura lucen diminutos letreros artesanales, linternas de papel y cortinillas noren que garantizan la discreción y privacidad de cada reservado.

    Cada bar posee un carácter intransferible moldeado por su dueño o 'Master': algunos están empapelados de carteles de cine underground de los setenta, otros rinden devoción a la música punk, a la poesía clásica japonesa o al flamenco español, conformando un fascinante mosaico cultural. Para preservar el sosiego de cada local, la mayoría de taberneros sólo admiten a grupos muy reducidos y aplican una pequeña tasa de servicio llamada otoshi que incluye un delicioso aperitivo tradicional.

    Durante los años ochenta, bandas especuladoras provocaron incendios intencionados para forzar el desalojo del barrio; en respuesta, artistas y vecinos organizaron patrullas nocturnas solidarias para defender el patrimonio callejón por callejón. La cortesía y el murmullo respetuoso son la norma indiscutible en estos pasadizos: las charlas se desarrollan en tono confidencial para no alterar el refugio de artistas e intelectuales habituales.

    Salga al extremo este del pasaje para descubrir el alto torii bermellón del santuario Hanazono Jinja. Al recorrer estos callejones se respira la memoria de una bohemia irrepetible que sobrevivió a los embates de la especulación inmobiliaria gracias a la unión incondicional de sus moradores.

  9. 9. Santuario Hanazono Jinja: El Altar de los Cómicos y Comerciantes de Edo

    5-17-3 Shinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0022, Japan

    Cruce el gran pórtico torii de acero bermellón para penetrar en la amplia explanada del santuario Hanazono Jinja, guardián espiritual de Shinjuku desde los tiempos de Edo. Fundado en el siglo diecisiete por señores del clan Tokugawa en el corazón de un jardín imperial de flores que le dio su poético nombre de Hanazono o 'Jardín de las Flores', este templo sintoísta vela por la prosperidad de los comerciantes, las casas de hospedaje y los comediantes desde hace más de cuatrocientos años.

    En el interior del recinto se encuentra el santuario Geino Asama Jinja, un templete consagrado en exclusiva a actores, músicos, cómicos y bailarines de Tokio. Numerosas tablillas votivas de madera ema son ofrendadas por celebridades de la comedia, el teatro y la música japonesa, quienes acuden a implorar el favor del público antes de cada gran estreno o rodaje. El recinto sagrado se halla flanqueado por cerezos ornamentales y arbustos de azaleas que aportan una grata nota de frescor primaveral entre los bloques de oficinas y hoteles de Shinjuku.

    Cada mes de noviembre, el santuario acoge el multitudinario festival Tori no Ichi: cientos de puestos iluminados venden kumade, vistosos rastrillos ornamentales de bambú decorados con máscaras doradas de dioses de la fortuna, monedas antiguas y espigas de arroz para 'rastrillar' la suerte y la prosperidad hacia los hogares y negocios. Numerosos ejecutivos y empleados acuden puntualmente a orar ante el altar cada primer día de mes, ofrendando monedas para impetrar prosperidad en sus transacciones mercantiles.

    Durante los años sesenta y setenta, el patio del santuario fue el escenario de legendarias funciones de teatro experimental underground bajo la mítica Carpa Roja del dramaturgo Juro Kara, desafiando las convenciones teatrales burguesas de la época. Los puestos de la feria de rastrillos kumade están atendidos por expertos artesanos que entonan rítmicos cánticos tradicionales acompañados de palmadas ceremoniales tras cada venta propicia.

    Salga por el pórtico sur y camine tres minutos por la calle comercial hasta el histórico teatro Shinjuku Suehirotei.

  10. 10. Shinjuku Suehirotei: El Último Teatro Tradicional de Rakugo

    3-6-12 Shinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0022, Japan

    Deténgase ante la pintoresca fachada de madera tradicional del teatro Shinjuku Suehirotei, presidida por carteles de cedro caligrafiados a mano y farolillos de papel washi que anuncian los nombres de los artistas del cartel. Fundado en mil ochocientos noventa y siete y reedificado con su arquitectura clásica en mil novecientos cuarenta y seis tras la guerra, es uno de los cuatro únicos teatros permanentes yose que perviven en todo Tokio, dedicado a salvaguardar las artes escénicas populares nacidas en el antiguo Edo.

    La disciplina reina de su escenario es el rakugo, el arte tradicional del monólogo cómico sentado: ataviado con un sobrio kimono y sentado en postura seiza sobre un cojín de seda sin decorado alguno, un único narrador recrea a decenas de personajes cómicos modulando la voz, el gesto y la mirada, empleando como únicos accesorios un abanico plegable y un pañuelo de tela. El arte del rakugo atesora más de tres siglos de historia ininterrumpida: exige rigurosos años de aprendizaje junto a un maestro para aprender a conmover o hacer reír a un auditorio entero sin levantarse del cojín.

    El patio de butacas conserva su encantadora disposición de época: los espectadores se sientan sobre esteras de tatami a ambos lados del escenario, disfrutando de almuerzos en cajas bento y té verde caliente mientras ríen con las disparatadas ocurrencias de samuráis ingenuos y pícaros mercaderes. En los intermedios entre relatos satíricos, el escenario del Suehirotei acoge números tradicionales de virtuosismo como el recorte artístico de papel kamikiri o canciones cómicas al laúd shamisen.

    A diferencia de los teatros convencionales de funciones breves, Suehirotei ofrece programas ininterrumpidos desde la tarde hasta la noche donde se suceden narradores cómicos, prestidigitadores, malabaristas y tañedores de laúd shamisen por una entrada muy asequible. El edificio de madera de dos plantas rezuma una autenticidad histórica excepcional, constituyendo un genuino viaje al pasado popular en pleno corazón del distrito más vanguardista de Tokio.

    Camine hacia el sur trescientos metros para cruzar la monumental Puerta Shinjuku del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen.

  11. 11. Jardín Nacional Shinjuku Gyoen: La Armonía Paisajística Imperial

    11 Naitomachi, Shinjuku City, Tokyo 160-0014, Japan

    Cruce la gran puerta de Shinjuku para sumergirse en la majestuosa paz del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, un parque imperial de cincuenta y ocho hectáreas considerado una de las mayores joyas paisajísticas de Japón. Establecido en mil quinientos noventa como residencia feudal del clan samurái Naito, el predio fue transformado en jardín botánico imperial en mil novecientos seis bajo el reinado del Emperador Meiji, antes de ser donado a la ciudadanía tras la Segunda Guerra Mundial como parque nacional.

    La singularidad excepcional de Shinjuku Gyoen radica en la armónica convivencia de tres estilos paisajísticos internacionales en un mismo recinto: un exquisito jardín tradicional japonés con lagos sinuosos y puentes de madera curvados, un jardín simétrico formal francés plantado de rosales y plátanos de sombra, y un dilatado parque paisajista inglés con amplias praderas y árboles monumentales. Los históricos invernaderos botánicos del jardín albergan más de dos mil setecientas especies vegetales exóticas procedentes de climas tropicales y subtropicales de todo el planeta.

    Junto al estanque inferior se alza el Kyu Goryotei o Pabellón de Taiwán, una hermosa estructura de madera lacada y tejado pagodado construida en mil novecientos veintisiete para celebrar la boda del Emperador Showa. Desde sus balcones de madera volados sobre el agua, las siluetas de los rascacielos modernos se reflejan con poesía junto a los sauces y nenúfares. En los meses de otoño, los senderos del parque se encienden con las tonalidades cobrizas de los arces japoneses momiji y el oro brillante de los ginkgos, atrayendo a multitud de paseantes.

    Este jardín imperial fue el escenario central de la aclamada película de animación El jardín de las palabras dirigida por Makoto Shinkai en dos mil trece, donde dos personajes solitarios se cobijan bajo una glorieta de madera en las mañanas lluviosas de verano. Las amplias explanadas de césped brindan una panorámica única sobre la torre Docomo y los rascacielos vecinos, que emergen con nobleza sobre las copas de los árboles centenarios.

    Descanse en el césped frente al estanque para contemplar el viaje completado, desde los colosos arquitectónicos de Kenzo Tange hasta las tabernas de posguerra y este sereno paraíso imperial de Shinjuku.