Parque Central de Shinjuku y Santuario Kumano: El Refugio Feudal
Why is it significant?
Camine bajo las frondosas copas de los árboles del parque central de Shinjuku, donde el rumor del tráfico rodado queda amortiguado por el trino de las aves y el murmullo de las cascadas ornamentales.
Key Facts
| Place | Parque Central de Shinjuku y Santuario Kumano: El Refugio Feudal |
|---|---|
| Address | 2-11 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 160-0023, Japan |
| Geo Coordinates | 35.68920, 139.68900 |
| Part of Walk | Tokio: Shinjuku, Rascacielos, Callejones de Neón y Jardín Gyoen |
| Generated | Generated |
Camine bajo las frondosas copas de los árboles del parque central de Shinjuku, donde el rumor del tráfico rodado queda amortiguado por el trino de las aves y el murmullo de las cascadas ornamentales. Inaugurado en mil novecientos sesenta y ocho sobre los terrenos de una antigua planta de tratamiento de aguas de Yodobashi, este pulmón verde de nueve hectáreas conforma un remanso de paz imprescindible al pie de los rascacielos de West Shinjuku. Familias y trabajadores acuden a diario a descansar sobre sus praderas sombreadas por cerezos y zelkovas.
En un apacible recodo occidental del parque se alza el santuario Kumano Jinja, fundado en mil trescientos noventa y siete por un monje asceta procedente de las lejanas montañas sagradas de la península de Kii. Dedicado a las deidades de la naturaleza y los cursos de agua, este santuario rural velaba originalmente sobre aldeas agrícolas y arboledas de bambú mucho antes de que los rascacielos conquistaran Shinjuku. Las alamedas arboladas acogen cada mañana a grupos vecinales practicando gimnasia radiofónica rajio taiso y a paseadores que disfrutan del frescor vegetal antes del bullicio laboral de los rascacielos.
Dos leones guardianes komainu de piedra volcánica tallados en mil setecientos setenta y tres protegen el acceso al salón de madera oscura: uno de ellos cobija con dulzura a un cachorro bajo su garra delantera, una muestra de escultura popular de Edo catalogada como tesoro histórico municipal por su conmovedora ternura. En primavera, los cerezos en flor enmarcan con delicadeza las fachadas acristaladas de las torres corporativas, brindando un diálogo visual insólito entre naturaleza y arquitectura vanguardista.
Durante el período Edo, el octavo shogun Tokugawa Yoshimune solía acudir a cazar con halcones en los humedales de este santuario, haciendo un alto para refrescarse junto a la histórica cascada de Yodobashi loada por poetas clásicos. Los sacerdotes sintoístas del santuario celebran en otoño una alegre festividad patronal donde los vecinos portan santuarios mikoshi bajo las ventanas de los hoteles internacionales.
Bordee los complejos acristalados hacia el noreste para alcanzar la célebre escultura roja LOVE ante la torre Shinjuku I-Land.