Jardines de Mirabell, Neustadt y Mülln: Palacios de Recreo y Tradición Cervecera

Desde el Salón de Mármol por el Jardín de los Enanos y la Residencia de Mozart hasta la cervecería de Mülln

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  1. 1. Palacio de Mirabell y Salón de Mármol

    Mirabellplatz 4, 5020 Salzburg, Austria

    Traspase las cancelas de forja hacia el patio de honor del Palacio de Mirabell y contemple la elegancia neoclásica de esta célebre residencia de recreo. Mandado edificar en 1606 por el príncipe arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau para su compañera Salome Alt, el palacio se llamó en su origen Altenau. Levantado fuera del recinto amurallado, servía de apacible refugio familiar para el príncipe y sus quince hijos.

    Suba la afamada Escalera de los Ángeles, esculpida en 1726 por Georg Raphael Donner y decorada con querubines de mármol que juegan sobre la balaustrada. La escalera conduce directamente al suntuoso Salón de Mármol en la primera planta, que sobrevivió milagrosamente al devastador incendio urbano de 1818. Revestido con mármol polícromo de Untersberg y dorados estucos, está considerado uno de los salones nupciales más bellos del mundo.

    En esta sala dorada tocó de niño Wolfgang Amadeus Mozart junto a su hermana Nannerl ante la corte episcopal y distinguidos diplomáticos europeos. Su padre Leopold supervisaba con orgullo las interpretaciones del joven prodigio mientras los asistentes quedaban fascinados por su virtuosismo. Hoy parejas de todos los continentes viajan aquí para contraer matrimonio bajo sus lámparas de cristal. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Tras el incendio de 1818, el arquitecto de la corte Peter de Nobile remodeló el exterior en un sobrio estilo neoclásico. Actualmente el edificio alberga el despacho oficial del Alcalde de Salzburgo y dependencias de la administración municipal. Sin embargo, el refinamiento principesco se percibe intacto en cada rincón del palacio. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Salga hacia los célebres Jardines de Mirabell y camine hacia el gran estanque de la Fuente de Pegaso.

  2. 2. Jardines de Mirabell y Fuente de Pegaso

    Mirabellgarten, 5020 Salzburg, Austria

    Sitúese junto al borde del gran estanque circular y admire la dinámica escultura de bronce del corcel alado Pegaso alzándose sobre el agua. Fundida en 1661 por el escultor tirolés Kaspar Gras, esta obra maestra se ubicó originalmente en la plaza Kapitelplatz antes de llegar a este jardín. Desde este punto exacto se despliega la postal más célebre de Salzburgo, encuadrando la silueta de la fortaleza.

    Hacia 1690, el príncipe arzobispo Johann Ernst von Thun encomendó al maestro barroco Fischer von Erlach el rediseño formal del jardín de recreo. Parterres geométricos de flores, setos recortados y jarrones de piedra se organizaron según un riguroso orden simétrico. Cuatro monumentales grupos escultóricos realizados por Ottavio Mosto en 1690 representan los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.

    Millones de cinéfilos identifican este estanque con la película Sonrisas y Lágrimas de 1965. Aquí Julie Andrews en el papel de María y los niños cantaron y bailaron alegremente alrededor del brocal interpretando la canción Do-Re-Mi. No obstante, fue el emperador Francisco José Primero quien abrió estos jardines imperiales al público en 1854 para disfrute de todos los vecinos. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Cada temporada, los jardineros municipales plantan unos cien mil ejemplares florales siguiendo minuciosos patrones barrocos tradicionales. El contraste armónico entre el arte floral y los riscos alpinos que cierran el horizonte compone un cuadro visual sublime. Es una de las cumbres universales del diseño paisajístico europeo. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones. Por las calles circundantes se respira a cada paso la armoniosa convivencia entre el esplendor barroco y la vitalidad cosmopolita.

    Camine hacia el oeste y suba las escalinatas de piedra hacia el insólito Jardín de los Enanos en el bastión.

  3. 3. Jardín de los Enanos y Teatro de Setos

    Mirabellgarten Bastionsgarten, 5020 Salzburg, Austria

    Suba a la terraza del bastión del Jardín de los Enanos y contemple los rostros burlones de estas grotescas esculturas de mármol blanco. Hacia 1715, el príncipe arzobispo Franz Anton von Harrach encargó veintiocho figuras caricaturescas labradas en mármol de Untersberg. Representaban bufones de la corte, artesanos gremiales y alegorías de los meses del año para amenizar los paseos cortesanos.

    En el siglo diecinueve, el príncipe heredero Luis de Baviera consideró indecorosas estas figuras grotescas y ordenó su subasta pública. Durante décadas las estatuas permanecieron dispersas en jardines privados de toda Europa, hasta que en 1919 la Asociación de la Ciudad de Salzburgo recompró diecisiete enanos originales. Hoy vuelven a lucir orgullosos sobre la balaustrada del bastión.

    Justo al lado se oculta el Teatro de Setos más antiguo de los países de habla alemana, tallado en espesos setos de carpe entre 1704 y 1718. Bastidores vegetales, salidas de escena y una concha para el apuntador fueron podados con primor en la vegetación viva. Aquí los arzobispos celebraban bailes de máscaras, comedias al aire libre y pantomimas musicales ante la nobleza. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    La acústica en este teatro vegetal es de una nitidez asombrosa gracias a las tupidas paredes de hojas que absorben reverberaciones. En las noches estivales del festival se siguen programando conciertos de cámara y obras dramáticas en este marco verde. Es un fascinante testimonio de cómo la naturaleza viva se transformó en arquitectura escénica duradera. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Salga del jardín por la cancela oriental y recorra la calle Schwarzstraße hacia la fachada del Mozarteum.

  4. 4. Mozarteum y Teatro de Marionetas

    Schwarzstraße 26, 5020 Salzburg, Austria

    Admire la refinada fachada modernista de la Fundación Mozarteum en la calle Schwarzstraße, erigida entre 1910 y 1914 según los planos del arquitecto muniqués Richard Berndl. El Mozarteum es una de las universidades de música más prestigiosas del mundo y el gran custodio internacional de la memoria de Mozart. A su lado tiene su sede el Teatro de Marionetas de Salzburgo en un antiguo hotel aristocrático.

    La Gran Sala del Mozarteum goza de una de las acústicas más puras de Europa para conciertos sinfónicos y de cámara. Dotada de un majestuoso órgano Propter Homines y cálidos paneles de madera, acoge cada enero la famosa Semana de Mozart. Intérpretes de renombre mundial ensalzan la sedosa sonoridad que envuelve cada acorde en esta sala.

    Al lado, los titiriteros del Teatro de Marionetas dan vida a figuras de madera de tilo suspendidas de hilos invisibles desde 1913. Fundado por el escultor Anton Aicher, la compañía representa óperas completas como La flauta mágica y Sonrisas y Lágrimas con maestría inverosímil. En 2016, la UNESCO reconoció este singular arte titiritero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    En sus archivos, la Fundación Mozarteum custodia más de la mitad de las cartas y partituras autógrafas originales de la familia Mozart. Expertos e intérpretes de todos los rincones acuden a investigar en sus valiosos manuscritos históricos. Representa el corazón vivo de la investigación y la interpretación musical en Salzburgo. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Gire a la izquierda hacia la plaza Makartplatz y aproxímese a la ondulada fachada de la Iglesia de la Trinidad.

  5. 5. Iglesia de la Santísima Trinidad en Makartplatz

    Makartplatz 1, 5020 Salzburg, Austria

    Contemple la armónica fachada cóncava de dos torres de la Iglesia de la Santísima Trinidad, que preside el extremo este de Makartplatz. Levantada entre 1694 y 1702 bajo el patrocinio del príncipe arzobispo Johann Ernst von Thun, fue la primera gran obra sacra terminada en Salzburgo por el arquitecto imperial Johann Bernhard Fischer von Erlach. Se inspiró de forma magistral en maestros del barroco romano como Borromini y Bernini.

    Adéntrese en la nave central ovalada y alce la mirada hacia la grandiosa cúpula pintada. El monumental fresco es obra del pintor barroco austríaco Johann Michael Rottmayr y representa la Coronación de la Virgen María por la Santísima Trinidad. La técnica ilusionista hace que la bóveda de piedra parezca desvanecerse en un cielo celestial poblado de coros de ángeles.

    El templo formaba parte de un seminario fundado por el arzobispo Thun para elevar la formación teológica del clero. Tras su muerte en 1709, el corazón del prelado fue depositado en una arqueta de plomo ante el altar mayor siguiendo su deseo testamentario. El interior blanco y luminoso respira un sosiego místico perfecto para la oración. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Admire la reja de hierro forjado bajo el coro, que exhibe la maestría insuperable de los cerrajeros barrocos salzburgueses. A pesar de las reformas urbanísticas en la plaza, el templo conserva su fisonomía barroca original sin alteraciones. Los historiadores del arte lo consideran el hito fundacional del alto barroco austríaco. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Cruce la Makartplatz hacia la hilera de casas opuesta para visitar la Residencia de Mozart en la Casa del Maestro de Baile.

  6. 6. Residencia de Mozart en la Casa del Maestro de Baile

    Makartplatz 8, 5020 Salzburg, Austria

    Sitúese frente a la noble casa de tres plantas en el número ocho de Makartplatz, conocida en las crónicas musicales como la Tanzmeisterhaus. Hacia el otoño de 1773, la antigua vivienda de la Getreidegasse resultaba demasiado angosta para los hijos de la familia Mozart. Leopold alquiló aquí un espacioso piso de ocho estancias donde Wolfgang vivió y compuso hasta su traslado definitivo a Viena en 1781.

    El edificio debía su nombre popular al maestro de baile de la corte Franz Gottlieb Spöckner, que enseñaba danza cortesana a jóvenes aristócratas. En su gran salón la familia organizaba conciertos domésticos donde amigos y músicos de la corte ensayaban las nuevas sinfonías y divertimentos de Wolfgang. Aquí vieron la luz célebres conciertos para piano, conciertos para violín y el motete Exsultate jubilate.

    La tragedia sacudió el inmueble el dieciséis de octubre de 1944, cuando una bomba aérea destruyó dos tercios de la histórica fábrica. Durante décadas una estación de servicio y oficinas ocuparon el solar hasta que la Fundación Mozarteum compró el terreno. Gracias a donaciones internacionales, la casa fue reconstruida con fidelidad a los planos originales y reabierta como museo en 1996. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    En las salas del museo puede admirar el pianoforte original de Mozart construido por el maestro vienés Anton Walter, con el que interpretaba sus conciertos. También se expone el famoso retrato familiar de Johann Nepomuk della Croce, con Wolfgang y Nannerl al teclado bajo el retrato de su madre difunta. Abre una ventana conmovedora a la intimidad del genio musical. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Camine hacia el sur por el callejón Theatergässchen hacia el río y cruce por la pasarela peatonal Marko Feingold.

  7. 7. Pasarela Marko Feingold y Cruce del Salzach

    Marko-Feingold-Steg, 5020 Salzburg, Austria

    Camine sobre el flexible piso de la pasarela peatonal Marko Feingold y escuche el rumor impetuoso del río Salzach bajo sus pies. Concluida en 2001 con el nombre original de Makartsteg, esta estructura metálica suspendida conecta de forma fluida la orilla derecha con la ciudad vieja. En sus mallas de acero inoxidable brillan miles de candados de colores grabados por parejas como promesa de amor eterno.

    En 2020, el Ayuntamiento de Salzburgo decidió rebautizar el puente en honor a Marko Feingold, fallecido a la edad de ciento seis años. Feingold sobrevivió a cuatro campos de concentración nazis, entre ellos Auschwitz y Dachau, dedicando su larga vida de posguerra a la concordia y presidiendo la Comunidad Israelita de Salzburgo. La pasarela honra su memoria como símbolo de dignidad humana y tolerancia.

    Desde el centro del puente se disfruta de una magnífica vista despejada de la Fortaleza de Hohensalzburg sobre los campanarios góticos y barrocos. El río Salzach, cuyo nombre evoca la sal que bajaba por su corriente, fue el gran canal mercantil que sustentó la riqueza salzburguesa durante un milenio. Barcazas planas de madera navegaban estas aguas transportando el oro blanco hacia Baviera. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Debido al considerable peso de los candados, los técnicos municipales inspeccionan periódicamente los tensores para garantizar la seguridad de la estructura. Sin embargo, esta costumbre se ha consolidado como un entrañable símbolo del espíritu acogedor de la ciudad de Mozart. Los viajeros se detienen gustosos para contemplar la puesta de sol sobre las cumbres alpinas. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Llegue a la orilla derecha y avance aguas abajo siguiendo el arbolado paseo fluvial del Franz-Josefs-Kai.

  8. 8. Paseo Franz-Josefs-Kai y Riberas del Salzach

    Franz-Josefs-Kai, 5020 Salzburg, Austria

    Pasee bajo las copas frondosas de los plátanos de sombra del Franz-Josefs-Kai y disfrute de la fresca brisa fluvial alpina. Este bulevar de ribera se construyó en la segunda mitad del siglo diecinueve dentro de las obras de regulación que domesticaron el impetuoso río Salzach. Con anterioridad a estos trabajos, las violentas crecidas de primavera por el deshielo inundaban con frecuencia los almacenes mercantiles.

    Mire hacia la orilla contraria, donde la pared vertical de noventa metros de conglomerado del Mönchsberg se alza como una muralla natural. Las casas medievales de la calle Gstättengasse están adosadas a la roca viva, con dependencias excavadas en el corazón de la montaña. En las grietas rocosas anidan grajillas alpinas y halcones peregrinos que planean sobre la corriente.

    El encauzamiento del río entre 1860 y 1880 permitió ganar terrenos urbanos para edificar los aristocráticos palacetes de la Neustadt. Los muelles se bautizaron en honor al emperador Francisco José Primero y la emperatriz Isabel, quienes pasaban vacaciones en la región de Salzburgo elogiando su belleza paisajística. Escritores y pintores paseaban por aquí en las tardes soleadas. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Hoy el muelle es una de las rutas preferidas por los vecinos para correr, montar en bicicleta y pasear. Las praderas verdes ribereñas invitan a descansar mientras las orillas de grava permiten tocar el agua fría de montaña. Ofrece un corredor natural armónico integrado en el tejido urbano de la ciudad histórica. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones. Por las calles circundantes se respira a cada paso la armoniosa convivencia entre el esplendor barroco y la vitalidad cosmopolita.

    Continúe caminando aguas abajo por el paseo fluvial hasta llegar al puente peatonal del Müllner Steg.

  9. 9. Pasarela Müllner Steg y Panorámica Monumental

    Müllner Steg, 5020 Salzburg, Austria

    Suba a los tablones de madera del Müllner Steg y deténgase en mitad del río para admirar la silueta monumental aguas arriba. Desde este punto exacto, la armonía urbana de Salzburgo se manifiesta en toda su plenitud. La cúpula barroca de la Kollegienkirche, los campanarios de mármol de la Catedral y las almenas de la Fortaleza de Hohensalzburg se alinean sobre el fondo alpino.

    La primera pasarela en este meandro se levantó en 1878 como celosía de hierro para comunicar el arrabal de Mülln con el ensanche Elisabeth-Vorstadt. Renovada en diversas ocasiones, la pasarela actual se concluyó en 1956 con amplias vías peatonales y balcones miradores. Sigue siendo una ruta esencial para universitarios y vecinos en sus desplazamientos diarios.

    Las crónicas señalan que los remolinos y bajos de arena en esta curva fluvial exigían una pericia extrema a los barqueros salzburgueses. Hábiles timoneles utilizaban largas pértigas de madera para gobernar las barcazas cargadas de sal y barriles de cerveza a través de los rápidos. Muchas embarcaciones naufragaron aquí cuando repentinas tormentas alpinas hinchaban el cauce. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    Al caer la tarde, la luz crepuscular baña los templos barrocos y el río en un tono dorado resplandeciente. Fotógrafos y pintores desde la época del Biedermeier han considerado este puente como uno de los mejores puntos de vista de Centroeuropa. El suave rumor del agua corriente añade una agradable serenidad al paseo. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones. Por las calles circundantes se respira a cada paso la armoniosa convivencia entre el esplendor barroco y la vitalidad cosmopolita.

    Cruce a la orilla izquierda y suba por la Müllner Hauptstraße hacia la iglesia parroquial que domina el cerro.

  10. 10. Iglesia Parroquial de Mülln y Monasterio Agustino

    Müllner Hauptstraße 1, 5020 Salzburg, Austria

    Suba la rampa empedrada de la Müllner Schanze y sitúese ante la portada de la Iglesia Parroquial de Mülln, consagrada a Nuestra Señora. Ya en 1147 existía en este promontorio rocoso una pequeña ermita para los molineros del arrabal. El actual templo gótico de salón se levantó a partir de 1439 bajo el arzobispo Johann Segundo de Reisberg, completado más tarde con su llamativa torre de cúpula bulbosa.

    En 1605, el príncipe arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau confió la iglesia y el monasterio anexo a los frailes agustinos ermitaños. Los religiosos enriquecieron el interior gótico con altares barrocos dorados y una sillería de coro de gran factura. El altar mayor barroco de 1710 acoge una venerada imagen gótica de madera de la Virgen con el Niño del siglo quince.

    Desde el murete del atrio se contempla el entramado de callejuelas de Mülln, cuyo nombre deriva de la antigua palabra germánica para designar a los molinos. Canales derivados del río y del subterráneo Almkanal impulsaban molinos de trigo, herrerías y aserraderos desde la Edad Media. Mülln fue el pulmón industrial y artesanal que abastecía a la opulenta corte arzobispal. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    En el templo silencioso se respira la memoria de los monjes agustinos que cuidaron enfermos durante siglos. El encuentro entre los esbeltos pilares góticos y el brillo dorado del barroco otorga al espacio una nobleza conmovedora. Permanece como un remanso de paz muy apreciado por los feligreses salzburgueses. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Camine unos metros hacia el sur por el recinto conventual hasta el patio de la histórica cervecería Augustiner Bräu Mülln.

  11. 11. Cervecería Monástica Augustiner Bräu Mülln

    Lindhofstraße 7, 5020 Salzburg, Austria

    Traspase las naves abovedadas de la Augustiner Bräu Mülln, la cervecería monástica más antigua y emblemática de la ciudad. En 1621, los monjes agustinos comenzaron a elaborar cerveza con licencia arzobispal respetando la estricta Ley de Pureza. Durante más de cuatrocientos años, el Müllner Bräu ha sido una institución cívica donde catedráticos, carpinteros, estudiantes y viajeros comparten mesas de madera con fraternal camaradería.

    Siga el ancestral ritual cervecero: primero abone la ficha, elija su jarra de gres en el anaquel de madera, enjuáguela en la fuente de agua fresca y entréguesela al tabernero. El maestro espita la cerveza Märzen fresca y turbia directamente desde colosales barriles de madera de roble. Esta maduración en madera confiere a la cerveza un sabor suave y malteado inconfundible.

    Recorra el animado pasillo de puestos gastronómicos donde puesteros independientes ofrecen platos tradicionales como codillo asado, cerdo al horno, rábanos y quesos alpinos. Según un fuero tradicional centenario, los clientes tienen plena libertad para traer su propia merienda de casa, siempre que consuman la cerveza del local. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    En verano abre sus puertas el colosal jardín cervecero bajo la copa de castaños centenarios, con capacidad para más de mil cuatrocientas personas. En invierno, cinco salones históricos con artesonados de madera, entre ellos el Augustinersaal, brindan un calor entrañable. Constituye un monumento vivo a la cultura cervecera y la convivencia austríaca. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones. Por las calles circundantes se respira a cada paso la armoniosa convivencia entre el esplendor barroco y la vitalidad cosmopolita.

    Salga por la calle Lindhofstraße hacia el este y camine junto a la base del risco hacia la Puerta Klausentor.

  12. 12. Puerta Klausentor y Risco Norte del Mönchsberg

    Gstättengasse 41, 5020 Salzburg, Austria

    Deténgase ante el arco fortificado del Klausentor, emplazado en la estrecha angostura entre el farallón vertical de roca del Mönchsberg y el río Salzach. Durante siglos este paso amurallado fue la única puerta de entrada a Salzburgo desde el norte y Baviera. Todas las carretas con mercancías debían cruzar bajo la atenta vigilancia de los recaudadores arzobispales para satisfacer los tributos correspondientes.

    Mencionada ya en el siglo trece, la puerta fue reforzada en 1632 por el príncipe arzobispo Paris Lodron en plena Guerra de los Treinta Años. Rastrillos levadizos de roble con herrajes y troneras artilleras convirtieron el paso en una barrera casi inexpugnable. Gracias a estas defensas, Salzburgo quedó a salvo de las devastaciones de aquella guerra europea.

    Sobre el arco de piedra campea el escudo heráldico de Paris Lodron con la fecha de 1632 esculpida. Al atravesar el portal se entra en la calle Gstättengasse, donde herreros, armeros y alfareros medievales levantaron sus talleres pegados al risco. Las viviendas utilizan la pared de roca viva como muro posterior de las estancias. Los detalles ornamentales de la fachada y los muros históricos continúan fascinando a viajeros y amantes de la historia por igual. Un pausado recorrido por estos callejones revela la maestría con la que la ciudad ha protegido su invaluable legado monumental a través de los siglos.

    En la pared rocosa sobre la puerta se aprecian las marcas metálicas que inspeccionan los limpiadores de roca salzburgueses. Cada año comprueban la firmeza de este tramo para prevenir caídas de piedras causadas por las vibraciones del tráfico. En este punto la fuerza de la geología alpina converge con siglos de tenaz arquitectura urbana. Generaciones de ciudadanos han moldeado este rincón singular y han transmitido sus cautivadoras crónicas a las nuevas generaciones.

    Aquí concluye nuestro recorrido por los Jardines de Mirabell, la Neustadt y el barrio histórico de Mülln. Deseamos que disfrute intensamente de la belleza y la cultura de la inolvidable ciudad de Salzburgo.