Nueva York: High Line, Chelsea y Meatpacking

De los muelles industriales y galerías de arte a los jardines elevados de Manhattan

New York · 12 stops · 29 min audio · Generated

  1. 1. Whitney Museum of American Art: El Baluarte Vanguardista

    99 Gansevoort St, New York, NY 10014, USA

    Sitúate al final de Gansevoort Street y alza la mirada hacia la imponente silueta escultórica del Whitney Museum of American Art, inaugurado en esta ubicación en mayo de 2015. Diseñado por el célebre arquitecto genovés Renzo Piano, este edificio de ocho plantas y veintidós mil metros cuadrados parece un gigantesco barco industrial amarrado a orillas del río Hudson. Su fachada facetada de paneles de acero gris pálido y cristal rinde un homenaje deliberado al pasado manufacturero, portuario y ferroviario del Meatpacking District.

    El museo fue fundado originalmente en 1930 por la escultora y mecenas Gertrude Vanderbilt Whitney, después de que el Museo Metropolitano de Arte rechazara con soberbia su generosa donación de más de quinientas obras contemporáneas de creadores estadounidenses vivos. En la actualidad, el Whitney custodia más de veinticinco mil obras maestras creadas por tres mil seiscientos artistas, albergando la mayor y más completa colección del mundo de Edward Hopper, con más de tres mil cien de sus dibujos, grabados y óleos legendarios. Hopper legó además al museo todas las obras que conservaba en su estudio al fallecer en 1967, incluidas acuarelas íntimas de Cape Cod y bocetos preparatorios.

    Las cuatro amplias terrazas escalonadas al aire libre ubicadas en las plantas superiores funcionan como galerías de esculturas exteriores conectadas por audaces escaleras de incendios de acero. Desde estas plataformas se disfruta de vistas panorámicas incomparables del río Hudson, los antiguos tejados de ladrillo de Chelsea y la perspectiva longitudinal del parque elevado High Line, cuyo acceso peatonal arranca exactamente a los pies del edificio.

    Entra al vestíbulo acristalado de la planta baja; fue concebido deliberadamente por Renzo Piano como una plaza pública transparente sin barreras de entrada para conectar la vida callejera con las salas de arte.

    Camina unos pasos hacia el este por la calzada adoquinada de Gansevoort Street para explorar la fascinante mutación histórica del Meatpacking District.

  2. 2. Plaza de Gansevoort y Meatpacking District: La Resurrección Urbana

    Gansevoort St & 9th Ave, New York, NY 10014, USA

    Pisa las losas de granito y adoquines belgas de Gansevoort Plaza, el epicentro peatonal del histórico Meatpacking District. Hacia 1900, este vecindario ribereño albergaba más de doscientos cincuenta mataderos, almacenes frigoríficos y plantas procesadoras de carne vacuna que abastecían diariamente los mercados y carnicerías de toda la costa este. Los trenes de mercancías cruzaban a nivel de calle por la Décima Avenida, provocando tantos atropellos mortales que la arteria era conocida siniestramente como la Avenida de la Muerte.

    Observa las marquesinas de hierro forjado y chapa ondulada que sobresalen de las fachadas de ladrillo rojo a lo largo de las aceras. Bajo estos voladizos industriales se descargaban antiguamente medias reses colgadas de ganchos móviles desde los vagones y camiones refrigerados. En el siglo diecinueve, los barcos de vapor atracaban en los muelles de Gansevoort descargando ostras, aves y cargamentos de salitre para salar la carne antes de su distribución ferroviaria. En las décadas de 1970 y 1980, tras el cierre de las industrias cárnicas, los almacenes vacíos fueron colonizados por clubes nocturnos subterráneos, discotecas contraculturales y pioneros del diseño alternativo que sentaron las bases de su renacimiento.

    Para el cambio de milenio, prestigiosas firmas de alta costura trasladaron aquí sus talleres centrales y tiendas insignia. El vecindario se consolidó como uno de los distritos comerciales y gastronómicos más exclusivos de la ciudad sin destruir su áspero tejido fabril decimonónico, protegido como Distrito Histórico Protegido por la ciudad en 2003.

    El nombre de Gansevoort rinde memoria al coronel Peter Gansevoort, héroe militar de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos que defendió el Fuerte Stanwix en 1777.

    Sube por la rampa peatonal de acceso al High Line situada en la intersección de Washington y Gansevoort Streets para ganar altura sobre la calzada.

  3. 3. High Line: Terraza Diller-von Furstenberg y Fuentes

    High Line at 14th St, New York, NY 10014, USA

    Camina sobre las traviesas de hormigón integradas en el pavimento de la terraza Diller-von Furstenberg, a la altura de la Calle Catorce. Este parque público elevado de dos kilómetros y medio de longitud fue construido sobre la antigua estructura viaria del West Side Line, un ferrocarril elevado de mercancías levantado en 1934 para eliminar el peligro del tráfico a nivel de calle. Cuando el último tren circuló en 1980 cargado con tres vagones de pavos congelados para el Día de Acción de Gracias, la vía quedó completamente en desuso.

    Durante casi dos décadas de abandono absoluto, la naturaleza salvaje obró un prodigio silencioso. Semillas arrastradas por el viento y aves migratorias colonizaron la grava de las vías, creando un jardín silvestre suspendido a diez metros del asfalto. Fascinados por esta belleza inesperada, los vecinos Joshua David y Robert Hammond fundaron en 1999 la asociación Friends of the High Line para frenar la orden de demolición municipal firmada por el alcalde Rudolph Giuliani, logrando recaudar fondos filantrópicos y transformar el viaducto en un icono del paisajismo global.

    Diseñado por el renombrado paisajista holandés Piet Oudolf junto al estudio Diller Scofidio and Renfro, el parque emplea tablones cónicos de hormigón que se entrelazan con la vegetación autóctona de gramíneas, abedules y arbustos perennes. En esta terraza, un fino velo de agua corriente inunda el suelo de granito en los meses estivales, permitiendo refrescarse los pies descalzos mientras se contempla la puesta de sol sobre Nueva Jersey.

    Las tumbonas de madera teca que ves alineadas tienen ruedas de fundición acopladas directamente sobre los raíles originales de 1934, permitiendo deslizarlas a lo largo de la vía.

    Avanza hacia el norte por el viaducto elevado hasta atravesar el corazón de ladrillo del antiguo complejo industrial de Nabisco.

  4. 4. Chelsea Market: Antigua Fábrica de Galletas Nabisco

    75 9th Ave, New York, NY 10011, USA

    Detén tus pasos donde el viaducto del High Line atraviesa el interior de Chelsea Market a través de un puente acristalado. Este gigantesco complejo de diecinueve edificios de ladrillo industrial, construido entre 1890 y 1913 bajo la dirección del arquitecto William Stewart, fue la sede central de la National Biscuit Company, conocida universalmente como Nabisco. En este gigantesco hormiguero fabril se producían diariamente millones de galletas saladas y dulces que se distribuían en tren directamente desde el corazón de Manhattan hacia el resto del país.

    Aquí ocurrió uno de los hitos más dulces de la cultura popular mundial. En 1912, los maestros reposteros de Nabisco crearon en estas salas la legendaria galleta Oreo, compuesta por dos discos crujientes de chocolate oscuro unidos por una crema de vainilla. Además de las Oreo, en estas mismas líneas de producción se crearon otros aperitivos universales como las galletas saladas Saltines, las galletas de animalitos Barnum y las obleas dulces Mallomars que endulzaron a generaciones enteras. Para transportar la colosal producción sin alterar los ingredientes, los trenes entraban dentro del edificio por vías elevadas, cargando cajas directamente desde las líneas de empaquetado.

    Trasladada la fábrica a Nueva Jersey en 1958, el complejo fue revitalizado en 1997 por el inversor Irwin Cohen como un bullicioso mercado gastronómico cubierto en su planta baja. Sus largos corredores conservan tuberías vistas de hierro oxidado, suelos de cemento original, lámparas industriales de época y una hipnótica cascada de agua iluminada instalada en un antiguo pozo de ventilación de los hornos.

    En las plantas superiores del edificio funcionan los estudios de cadenas de televisión como el Food Network y las oficinas centrales de importantes compañías tecnológicas internacionales.

    Regresa a la plataforma del High Line y camina hacia el norte hasta llegar al anfiteatro urbano de la Décima Avenida.

  5. 5. 10th Avenue Square y Mirador de la Calle Diecisiete

    High Line at 17th St, New York, NY 10011, USA

    Toma asiento en las gradas de madera de alerce de la 10th Avenue Square, a la altura de la Calle Diecisiete. En este punto, los arquitectos cortaron una sección de la estructura metálica del viaducto y construyeron un anfiteatro en graderío descendente que culmina en una monumental ventana panorámica acristalada. En lugar de contemplar una obra teatral o un concierto musical, los visitantes se sientan cómodamente a observar el espectáculo vivo e incesante de los taxis amarillos, autobuses urbanos y transeúntes que desfilan bajo el puente por la Décima Avenida.

    La idea de transformar el tráfico vehicular en una obra de arte cinematográfica en movimiento fue un golpe de genialidad urbanística. Desde este mirador sombreado por robles blancos y cornejos floridos, se contempla hacia el norte la perspectiva infinita de la avenida enmarcada por los nuevos edificios de vanguardia construidos junto a las vías férreas. El encuadre urbano revela la yuxtaposición fascinante entre los tradicionales depósitos de agua de madera de cedro sobre las azoteas de ladrillo y las nuevas torres residenciales de vidrio reflectante diseñadas por arquitectos de renombre internacional. Los bancos escalonados están dispuestos para recrear la pendiente natural de una colina verde en medio del asfalto neoyorquino.

    Durante el siglo diecinueve, esta misma esquina era un sector ferroviario altamente peligroso. Para prevenir los constantes arrollamientos de carruajes y peatones, la compañía ferroviaria contrataba a jinetes a caballo llamados los vaqueros de la Décima Avenida, que cabalgaban delante de las locomotoras agitando banderas rojas durante el día y faroles encendidos por la noche para advertir a los ciudadanos.

    Fíjate en los árboles plantados en el anfiteatro; sus raíces crecen en cajones especiales suspendidos bajo la estructura del puente de acero sin tocar el suelo de la calle.

    Continúa tu marcha hacia el norte por el viaducto elevado atravesando el tramo más verde y frondoso de Chelsea.

  6. 6. Sendero de Praderas y Matorral de la Calle Veinte

    High Line at 20th St, New York, NY 10011, USA

    Adéntrate en el tramo de la pradera y matorral de Chelsea, que se extiende entre las Calles Veinte y Veintidós. Aquí el High Line se estrecha y adquiere una atmósfera íntima y silvestre, rodeado por densas masas de abedules plateados, hierbas altas de la pradera americana, flores de equinácea y arbustos de zumaque que cambian de color con el curso de las estaciones. Este diseño botánico no es fruto del azar, sino una cuidada recreación científica de las comunidades vegetales pioneras que prosperaron de forma natural en el viaducto durante sus años de soledad y óxido.

    Piet Oudolf concibió este jardín con una filosofía revolucionaria: la belleza de una planta no reside únicamente en su floración veraniega, sino también en la estructura arquitectónica de sus tallos marchitos, sus semillas doradas y sus hojas cubiertas de escarcha durante el crudo invierno neoyorquino. Entre las especies botánicas introducidas destacan la hierba de la gota de la pradera, la vara de oro, los lirios silvestres y los arbustos de bayas de invierno que sirven de sustento vital a pequeños gorriones urbanos. El parque no utiliza pesticidas químicos y recolecta el agua de lluvia mediante un sofisticado sistema de drenaje bajo las losas que reduce el calor urbano y ofrece un santuario ecológico vital para abejas y mariposas monarca.

    A tu derecha e izquierda, antiguas fachadas de ladrillo exhiben colosales murales de arte contemporáneo creados expresamente para ser contemplados por los caminantes del viaducto. Artistas urbanos como Eduardo Kobra han plasmado obras maestras sobre estos muros ciegos, dialogando directamente con las copas de los árboles y los transeúntes.

    Mira hacia las ranuras del pavimento de hormigón; las vías férreas de acero de 1934 asoman entre las espigas doradas de la hierba exactamente donde discurrían hace casi un siglo.

    Desciende temporalmente por las escaleras de la Calle Veintitrés hacia la Décima Avenida para admirar uno de los complejos residenciales históricos más monumentales de Manhattan.

  7. 7. London Terrace y la Calle Veintitrés

    405 W 23rd St, New York, NY 10011, USA

    Detente en la esquina de la Calle Veintitrés con la Décima Avenida y alza la vista ante la majestuosa mole de ladrillo tostado de London Terrace. Terminado en 1930 en los albores de la Gran Depresión y proyectado por los gabinetes de arquitectura Farrar and Watmough, este gigantesco complejo abarca una manzana urbana entera entre las Calles Veintitrés y Veinticuatro y las Avenidas Novena y Décima. Con sus catorce torres conectadas de diecinueve plantas y aproximadamente mil setecientos apartamentos, fue en el momento de su inauguración el mayor desarrollo residencial de apartamentos del planeta.

    El estilo arquitectónico del complejo es un fastuoso renacimiento tudor y gótico, con torreones almenados, arcos apuntados de piedra caliza, frisos decorativos y elegantes balcones de hierro forjado. London Terrace fue concebido como una ciudad autosuficiente para profesionales de clase media que buscaban la tranquilidad del Midtown residencial: contaba con su propio club social, una piscina climatizada de tamaño olímpico decorada con azulejos marinos, terrazas ajardinadas en las azoteas y un equipo propio de policías privados con uniformes inspirados en la policía de Londres. En el patio ajardinado central florecen magnolios y tejos bajo la atenta mirada de las gárgolas esculpidas que coronan las cornisas superiores.

    El terreno donde se asienta perteneció a Clement Clarke Moore, el distinguido erudito bíblico e historiador que escribió en 1822 el universal poema navideño Era la víspera de Navidad, en el que se fijó para siempre la imagen tradicional de Santa Claus surcando el cielo en su trineo tirado por renos.

    Numerosas celebridades han residido en sus torres a lo largo de las décadas, desde la dramaturga Debbie Harry hasta artistas visuales y novelistas atraídos por sus techos altos y chimeneas de leña.

    Camina hacia el oeste por la Calle Veintidós cruzando la Décima Avenida para adentrarte en el templo de la vanguardia artística de Dia Chelsea.

  8. 8. Centro de Arte Dia Chelsea: La Cuna de las Grandes Esculturas

    548 W 22nd St, New York, NY 10011, USA

    Detente ante los sobrios edificios de ladrillo de Dia Chelsea, en el número quinientos cuarenta y ocho de la Calle Veintidós Oeste. Fundada en 1974 por Philippa de Menil, Heiner Friedrich y Helen Winkler, la prestigiosa Dia Art Foundation tuvo una misión visionaria: apoyar económicamente proyectos artísticos monumentales y radicales que ningún museo público tradicional podía acoger por su escala descomunal. En 1987, Dia abrió aquí su primer gran centro expositivo en un antiguo almacén industrial, iniciando sin saberlo la histórica migración del mundo del arte desde SoHo hacia Chelsea.

    Las salas de Dia Chelsea son templos de pureza arquitectónica y espacial. Con techos de madera de gran altura, vigas de acero desnudas, claraboyas cenitales y suelos continuos de hormigón pulido, el espacio está diseñado para permitir que obras maestras del minimalismo, el arte conceptual y el land art respiren en total plenitud. Escultores míticos como Richard Serra han expuesto aquí sus colosales toros de acero corten que pesan decenas de toneladas, capaces de apoyarse únicamente en suelos de solidez industrial sin hundir la estructura. La colección histórica de Dia incluye además piezas pioneras de Walter De Maria, John Chamberlain, Blinky Palermo y Dan Flavin.

    Tras una exhaustiva renovación completada en 2021, la fundación unificó tres edificios históricos adyacentes, creando más de tres mil metros cuadrados de galerías públicas gratuitas a nivel de calle que preservan la memoria obrera del barrio mientras fomentan diálogos culturales pioneros de creadores internacionales contemporáneos.

    En la Calle Veintidós, fíjate en la instalación artística permanente 7000 Eichen de Joseph Beuys; consiste en robles jóvenes plantados en la acera, cada uno emparejado con una columna monolítica de basalto oscuro traída de Alemania.

    Avanza dos cuadras hacia el norte hasta la Calle Veinticuatro para visitar la catedral comercial del arte contemporáneo internacional.

  9. 9. Galería Gagosian y el Corazón Artístico de Chelsea

    555 W 24th St, New York, NY 10011, USA

    Párate ante las monumentales puertas correderas de la Galería Gagosian en el número quinientos cincuenta y cinco de la Calle Veinticuatro Oeste. Diseñado en 1999 por el prestigioso arquitecto Richard Gluckman, este colosal hangar de casi dos mil metros cuadrados de planta libre y diez metros de altura bajo cubierta simboliza el apogeo económico del mercado del arte global. Chelsea alberga en la actualidad más de trescientas cincuenta galerías comerciales en apenas una decena de manzanas, conformando la mayor concentración de espacios de exhibición contemporánea del planeta.

    Larry Gagosian revolucionó el concepto de la galería privada al concebir espacios de escala y ambición museística donde los mayores artistas de los siglos veinte y veintiuno exhiben proyectos que desafían los límites de la ingeniería. Por estas salas inmaculadas han desfilado las colosales esculturas de acero inoxidable espejado de Jeff Koons, los lienzos monumentales de Cy Twombly y Anselm Kiefer, y las instalaciones espaciales de Damien Hirst, congregando a coleccionistas multimillonarios, críticos y miles de aficionados al arte de todo el mundo. Las exposiciones de Gagosian suelen ir acompañadas de ambiciosos catálogos monográficos editados con rigor académico y textos críticos de prestigiosos historiadores.

    Las calles Veinticuatro, Veinticinco y Veintiséis, entre las Avenidas Décima y Undécima, forman el corazón palpitante de este ecosistema artístico. Cada jueves por la tarde, las galerías abren sus puertas al público para inauguraciones multitudinarias y gratuitas, donde los amantes del arte transitan de nave en nave disfrutando de copas de vino y debatiendo sobre las últimas tendencias creativas.

    Los techos reforzados de la galería cuentan con rieles y polipastos industriales capaces de izar obras escultóricas de más de cincuenta toneladas que se introducen directamente desde la calle por inmensos portones de carga.

    Regresa hacia el este hacia la Décima Avenida y sube de nuevo al High Line a la altura de la Calle Veintiséis.

  10. 10. Mirador de la Calle Veintiséis del High Line

    High Line at 26th St, New York, NY 10001, USA

    Detén tu paso en el mirador volado de la Calle Veintiséis, donde la barandilla metálica del High Line se ensancha sobre el vacío de la calle para ofrecer una perspectiva arquitectónica fascinante. Hacia el este, el cañón urbano de la Calle Veintiséis se prolonga en línea recta hacia el corazón de Midtown, permitiendo divisar en días despejados la silueta escalonada del Empire State Building recortada contra el horizonte. A ambos lados del viaducto, el contraste visual entre los viejos edificios industriales de ladrillo del siglo diecinueve y las deslumbrantes torres de cristal y acero construidas en el siglo veintiuno resume la incesante metamorfosis de Nueva York.

    El éxito fulgurante del High Line desencadenó un auténtico renacimiento arquitectónico a lo largo de todo su trazado. Los mejores arquitectos del mundo fueron convocados para diseñar audaces residencias a los pies de las vías elevadas. Justo al sur de este mirador, en el 520 West 28th Street, destaca la fluida e hipnótica fachada futurista de acero inoxidable curvado a mano y cristales redondeados diseñada por la legendaria arquitecta angloiraquí Zaha Hadid, su única obra residencial construida en la ciudad de Nueva York antes de su prematura muerte en 2016.

    En este tramo del viaducto, las traviesas de hormigón se elevan sobre el nivel del suelo formando bancos alargados integrados orgánicamente en la estructura, donde los paseantes descansan bajo la sombra fresca de sauces y zumaques mientras contemplan las instalaciones de arte temporal que el programa High Line Art comisiona anualmente.

    Fíjate en los muros de ladrillo adyacentes; muchos conservan los antiguos rótulos publicitarios pintados a mano a principios del siglo veinte que anunciaban tabaco, carbón y productos industriales ya desaparecidos.

    Avanza hacia el norte por la curva del viaducto hacia la impresionante explanada vanguardista de Hudson Yards.

  11. 11. The Shed y la Plaza Pública de Hudson Yards

    545 W 30th St, New York, NY 10001, USA

    Sitúate al final del High Line en la Calle Treinta y contempla la colosal y revolucionaria estructura de The Shed, el centro cultural multidisciplinar inaugurado en abril de 2019 en Hudson Yards. Diseñado por el gabinete Diller Scofidio and Renfro en colaboración con el estudio Rockwell Group, este prodigio arquitectónico de ocho niveles cuenta con una cubierta exterior telescópica móvil de treinta y siete metros de altura revestida de paneles traslúcidos y almohadillas térmicas de polímero ETFE que desafía todas las convenciones de la arquitectura estática.

    La cubierta exterior de acero de cuatro mil toneladas descansa sobre seis colosales bogies dobles equipados con ruedas de acero de dos metros de diámetro inspiradas en la tecnología de las grúas pórtico y los ferrocarriles portuarios. Mediante un sistema de tracción eléctrica de apenas doce motores de quince caballos de fuerza, la cubierta completa puede deslizarse sobre raíles a lo largo de treinta y cinco metros en solo cinco minutos, duplicando la superficie del edificio y creando un inmenso auditorio cerrado climatizado e insonorizado bautizado como The McCourt, capaz de albergar conciertos y espectáculos para tres mil personas.

    The Shed se concibió como una institución artística no comercial y sin fines de lucro, consagrada a encargar, producir y presentar obras originales de todas las disciplinas: desde música clásica y hip-hop hasta artes visuales, teatro contemporáneo y danza experimental. Su flexibilidad espacial permite que los creadores adapten el edificio a sus visiones más audaces sin restricciones técnicas preconcebidas.

    Las almohadillas de ETFE de la fachada pesan apenas una pequeña fracción del vidrio tradicional pero ofrecen un aislamiento térmico prodigioso capaz de soportar vientos huracanados provenientes del río Hudson.

    Camina hacia la plaza central de Hudson Yards para plantarte ante la gigantesca escultura transitable que domina el nuevo distrito.

  12. 12. The Vessel y el Parque Bella Abzug

    20 Hudson Yards, New York, NY 10001, USA

    Detén tu marcha en el centro de la gran plaza pública de Hudson Yards y contempla la reluciente e hipnótica presencia escultórica de The Vessel, inaugurada en marzo de 2019. Diseñada por el prestigioso diseñador británico Thomas Heatherwick, esta monumental estructura de bronce brillante y acero con forma de panal de abeja o jarrón invertido se eleva cuarenta y seis metros de altura sobre la explanada peatonal. Con una base angosta de quince metros de diámetro que se ensancha hasta alcanzar cuarenta y cinco metros en su cumbre, la obra desafía la pesadez de los materiales industriales.

    La escultura está compuesta por ciento cincuenta y cuatro tramos interconectados de escaleras mecánicamente perfectas, con dos mil quinientos escalones individuales y ochenta rellanos panorámicos que ofrecen infinitas perspectivas geométricas del horizonte urbano circundante y del río Hudson. Heatherwick se inspiró en los tradicionales pozos escalonados de la India, llamados baoris, donde intrincadas escaleras de piedra permitían descender rítmicamente hasta el agua subterránea, adaptando ese concepto ancestral al paisaje vertical de la metrópoli del siglo veintiuno.

    Todo el complejo de Hudson Yards, considerado el mayor desarrollo inmobiliario privado de la historia de los Estados Unidos con sus once hectáreas, está construido sobre una plataforma artificial titánica suspendida sobre treinta vías férreas activas de la terminal de trenes de cercanías de Long Island Rail Road, sin haber interrumpido nunca la circulación ferroviaria durante sus años de construcción.

    Hacia el norte se abre el Bella Abzug Park, un frondoso bulevar ajardinado nombrado en honor a la célebre abogada feminista y congresista neoyorquina que lideró la lucha por la igualdad de género en los años setenta.

    Aquí concluye nuestra travesía por el High Line y Chelsea, donde el ingenio industrial de antaño y el arte contemporáneo han reinventado para siempre la relación entre la naturaleza, la arquitectura y los habitantes de Nueva York.