Campo Santa Fosca y la Strada Nova
Why is it significant?
En el centro del campo, sobre un pedestal, se alza un fraile delgado con hábito y mirada dura, como si siguiera discutiendo con alguien. Detrás, una iglesia pequeña, y a tu lado un puente sobre el canal por el que pasa media ciudad con prisa.
Key Facts
| Place | Campo Santa Fosca y la Strada Nova |
|---|---|
| Address | Campo Santa Fosca, Cannaregio, 30121 Venezia VE, Italy |
| Geo Coordinates | 45.44310, 12.33210 |
| Part of Walk | Venecia judía y secreta: el Gueto y los rincones de Cannaregio |
| Generated | Generated |
En el centro del campo, sobre un pedestal, se alza un fraile delgado con hábito y mirada dura, como si siguiera discutiendo con alguien. Detrás, una iglesia pequeña, y a tu lado un puente sobre el canal por el que pasa media ciudad con prisa.
El fraile es Paolo Sarpi, servita, teólogo, científico aficionado y, sobre todo, el gran defensor de la República frente al papa. En 1606, Pablo V lanzó un interdicto contra Venecia: prohibía celebrar misas en todo su territorio. La Serenísima respondió que en sus asuntos mandaba ella, y Sarpi escribió los argumentos. Los curas venecianos siguieron diciendo misa, y el interdicto acabó retirándose al año siguiente.
Roma no olvidó. La noche del 5 de octubre de 1607, junto a este mismo puente, varios sicarios asaltaron a Sarpi y lo apuñalaron, dejando el estilete clavado en su cara. Sobrevivió. Y cuentan que, al ver el arma, dijo en latín una frase que todavía se repite: reconozco el estilo de la Curia romana. Estilo y estilete, el mismo juego de palabras. La estatua se levantó en 1892, cuando Italia ya era un reino laico y Sarpi un héroe de la libertad de pensamiento.
Ahora gira la vista hacia el este. Esa calle ancha, recta, llena de gente, es la Strada Nova. Para una ciudad de callejones, fue una revolución: se abrió en 1871, pocos años después de la unión de Venecia a Italia, derribando casas para acercar la estación a Rialto. Los venecianos todavía la llaman nueva, aunque ya tiene más de siglo y medio.
Es la única calle de la ciudad donde a veces tendrás que esquivar a la gente como en una avenida cualquiera. Pero mira hacia los lados: cada calle que sale de ella te devuelve al silencio en tres pasos. Sigue la Strada Nova hacia el este, sin desviarte, hasta un campo con un campanile coronado por una cúpula bulbosa.