Barriles Sagrados de Sake y Barricas de Borgoña: Las Ofrendas Imperiales
Why is it significant?
Haga una parada junto al sendero ceremonial frente a la magnífica hilera mural de barriles de sake envueltos en paja trenzada, denominados kazaridaru.
Key Facts
| Place | Barriles Sagrados de Sake y Barricas de Borgoña: Las Ofrendas Imperiales |
|---|---|
| Address | 1-1 Yoyogikamizonocho, Shibuya City, Tokyo 151-8557, Japan |
| Geo Coordinates | 35.67380, 139.69950 |
| Part of Walk | Tokio: Shibuya y Harajuku, Cruce Mítico y Bosque Sagrado de Meiji |
| Generated | Generated |
Haga una parada junto al sendero ceremonial frente a la magnífica hilera mural de barriles de sake envueltos en paja trenzada, denominados kazaridaru. Apilados en cuatro hileras solemnes, estos toneles decorativos ofrendados cada año por los maestros cerveceros de todas las regiones del país lucen los blasones caligrafiados de las bodegas más prestigiosas de Japón. En los ritos sintoístas, el licor de arroz nihonshu no es un simple alcohol, sino la bebida sagrada que une a la comunidad humana con los espíritus divinos.
Gire la mirada hacia la orilla opuesta del camino: allí descubrirá una estampa totalmente insólita en un santuario japonés, una hilera completa de barricas de roble francés procedentes de los pagos vinícolas más afamados de Borgoña, incluyendo prestigiosos caldos de Romanée-Conti, Chablis y Corton-Charlemagne, sellando una hermosa fraternidad cultural entre Francia y Japón. Cada barrica de roble luce marcado a fuego el blasón de su bodega de origen y las armas de los viticultores franceses que desearon honrar la memoria del ilustre soberano nipón.
Esta curiosa presencia vinícola rinde tributo a las aficiones personales del Emperador Meiji: monarca ilustrado que abrió el país al progreso occidental desde mil ochocientos sesenta y ocho, adoptó las prendas europeas, renunció al peinado samurái y disfrutaba agasajando a los diplomáticos extranjeros con los mejores vinos franceses en los banquetes de palacio. Esta singular avenida ceremonial testimonia cómo el Japón moderno supo asimilar con rigor lo mejor del conocimiento occidental manteniendo intactas sus más profundas raíces espirituales.
Cada otoño, durante la solemne fiesta agrícola de Niinamesai, los sacerdotes de blanco realizan libaciones ceremoniales con este sake ante los altares imperiales en agradecimiento por las cosechas y la paz en el archipiélago. Los paneles de madera que resguardan los barriles están decorados con caligrafías que invocan la paz, la buena cosecha y la protección divina sobre todos los pueblos de la tierra.
Continúe caminando bajo la espesa arboleda de robles y alcanforeros hacia el corazón del gran salón principal.