Sinagoga Pinkas: los nombres en las paredes

Why is it significant?

Entra en la Sinagoga Pinkas y quédate un momento en silencio. Las paredes, de arriba abajo, están cubiertas de letras pequeñas, rojas y negras: nombres, fechas de nacimiento, fechas de muerte. Casi ochenta mil nombres. Son los judíos de Bohemia y Moravia asesinados en el Holocausto.

Key Facts

PlaceSinagoga Pinkas: los nombres en las paredes
AddressŠiroká 23/3, 110 00 Praha 1, Czechia
Geo Coordinates50.08930, 14.41700
Part of WalkPraga: la Ciudad Vieja y el barrio judío, del Reloj Astronómico al Golem
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Entra en la Sinagoga Pinkas y quédate un momento en silencio. Las paredes, de arriba abajo, están cubiertas de letras pequeñas, rojas y negras: nombres, fechas de nacimiento, fechas de muerte. Casi ochenta mil nombres. Son los judíos de Bohemia y Moravia asesinados en el Holocausto.

El memorial lo pintaron a mano, letra a letra, dos artistas, Václav Boštík y Jiří John, a finales de los años cincuenta. Los nombres están ordenados por localidades, desde Praga hasta el pueblo más pequeño, y dentro de cada una por familias. Lee algunos en voz baja: muchos apellidos se repiten tres, cuatro, diez veces seguidas... padres, hijos y abuelos que subieron juntos al mismo tren.

El edificio es mucho más antiguo que el memorial. Lo terminó en 1535 una familia rica del barrio, los Horowitz, como sinagoga privada, y es la segunda más antigua que se conserva en Josefov. Por estar tan cerca del río se inundaba una y otra vez, y bajo su suelo los arqueólogos encontraron un antiguo baño ritual y restos de casas medievales.

Y aquí hay otra herida. En 1968 el régimen comunista cerró la sinagoga alegando problemas de humedad, y en los años siguientes los nombres desaparecieron de las paredes. Solo tras la caída del comunismo se pudieron volver a escribir, uno por uno, durante los años noventa. Estos nombres se borraron dos veces... y dos veces se escribieron.

En el piso de arriba hay algo que nadie olvida: dibujos de niños del gueto de Terezín. La pintora Friedl Dicker-Brandeis les daba clases de dibujo como una forma de seguir siendo niños, y antes de ser deportada a Auschwitz dejó escondidas dos maletas con miles de dibujos. Al salir por detrás entrarás en el Antiguo Cementerio Judío: recórrelo despacio, sin prisa, hasta la salida junto a un edificio de piedra con aire de pequeño castillo. Desde allí, camina un minuto hacia el río, hasta la plaza que se abre frente a un gran palacio de columnas.

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