Rudolfinum: el otro Rodolfo
Why is it significant?
Respira hondo después del cementerio. Frente a ti, junto al Moldava, se levanta el Rudolfinum: escalinata, columnas, y en la balaustrada del tejado una fila de estatuas de compositores que miran al cielo.
Key Facts
| Place | Rudolfinum: el otro Rodolfo |
|---|---|
| Address | Alšovo nábř. 79/12, 110 00 Praha 1, Czechia |
| Geo Coordinates | 50.08990, 14.41550 |
| Part of Walk | Praga: la Ciudad Vieja y el barrio judío, del Reloj Astronómico al Golem |
| Generated | Generated |
Respira hondo después del cementerio. Frente a ti, junto al Moldava, se levanta el Rudolfinum: escalinata, columnas, y en la balaustrada del tejado una fila de estatuas de compositores que miran al cielo. La plaza que tienes delante lleva el nombre de Jan Palach, el estudiante que se inmoló en 1969; su facultad está justo enfrente.
Primera trampa: el nombre. No viene de Rodolfo II, el emperador de los alquimistas, sino de otro Rodolfo, el príncipe heredero de Austria, hijo de Francisco José, al que se dedicó el edificio cuando se inauguró en 1885. Es el mismo Rodolfo que murió cuatro años después en Mayerling, en una tragedia que todavía hoy se discute. Lo diseñaron Josef Zítek y Josef Schulz, los mismos arquitectos del Teatro Nacional, como casa de la música y de las artes.
En enero de 1896 la Filarmónica Checa dio aquí su primer concierto, y en el podio estaba Antonín Dvořák dirigiendo su propia música. La orquesta sigue teniendo aquí su sede, y la Sala Dvořák es una de las más hermosas de Europa central. Entre las dos guerras, en cambio, el edificio sirvió de parlamento a la joven Checoslovaquia: los diputados debatían donde antes sonaban sinfonías.
Vuelve a mirar las estatuas del tejado. En la novela de Jiří Weil, Mendelssohn está en el tejado, inspirada en un hecho real de la ocupación nazi, un oficial ordena retirar la estatua de Felix Mendelssohn, compositor de origen judío. Los obreros no saben cuál es, y deciden quitar la de la nariz más grande... y empiezan a bajar la de Richard Wagner, el ídolo de Hitler. Es humor negro, pero detrás hay una época en la que hasta las estatuas tenían que demostrar su origen.
Pero no olvides dónde estás: a un paso de Josefov, hogar durante siglos de una de las comunidades judías más importantes de Europa, y del cementerio que acabas de recorrer. Vuelve a cruzar la calle 17. listopadu y entra en la calle U Starého hřbitova: a la derecha, junto a la salida del cementerio, te espera la Sala Ceremonial.