Federal Hall y Wall Street: La Cuna de la República
Why is it significant?
Detente ante la majestuosa columnata dórica de mármol de Federal Hall, presidiendo la esquina de Wall y Nassau Streets. En lo alto de la amplia escalinata se alza la solemne estatua de bronce de George Washington, esculpida por John Quincy Adams Ward en 1883.
Key Facts
| Place | Federal Hall y Wall Street: La Cuna de la República |
|---|---|
| Address | 26 Wall St, New York, NY 10005, USA |
| Geo Coordinates | 40.70730, -74.01020 |
| Part of Walk | Nueva York: Bajo Manhattan y Puente de Brooklyn |
| Generated | Generated |
Detente ante la majestuosa columnata dórica de mármol de Federal Hall, presidiendo la esquina de Wall y Nassau Streets. En lo alto de la amplia escalinata se alza la solemne estatua de bronce de George Washington, esculpida por John Quincy Adams Ward en 1883. La escultura marca el lugar exacto donde, el 30 de abril de 1789, Washington juró su cargo sobre una biblia masónica como primer mandatario constitucional de los Estados Unidos ante una multitud conmovida.
El edificio original que ocupaba este solar sirvió como el primer capitolio federal de la nación independiente. Entre sus muros, el primer Congreso redactó la Declaración de Derechos, conocida como el Bill of Rights, y aprobó la Ley Judicial que creó la Corte Suprema. Aunque el capitolio original fue demolido cuando la capital se trasladó al sur, la actual aduana neoclásica de 1842 conserva intacta la losa de piedra original sobre la que Washington pronunció su juramento. El recinto histórico alberga además exposiciones permanentes que detallan los intensos debates parlamentarios entre federalistas y antifederalistas que culminaron en la ratificación del sistema constitucional de gobierno que rige la democracia norteamericana.
La calle que tienes a tus pies, Wall Street, debe su nombre al muro de estacas de madera de cuatro metros levantado por los colonos holandeses de Nueva Ámsterdam en 1653 para protegerse de los ataques indígenas y las incursiones británicas. En 1792, veinticuatro comerciantes se reunieron bajo un árbol de plátano en esta misma acera y firmaron el Acuerdo de Buttonwood, sentando las bases de la Bolsa de Nueva York.
Fíjate en las columnas dóricas de la fachada; fueron talladas en mármol blanco de Tuckahoe y carecen de bases decorativas, siguiendo el canon más puro del Partenón de Atenas.
Dirígete hacia el noroeste atravesando Broadway en dirección al nuevo World Trade Center para rendir homenaje a la memoria colectiva del siglo veintiuno.