Callejón de los Piratas y memoria de William Faulkner
Why is it significant?
Adéntrese en la penumbra adoquinada del Callejón de los Piratas, que discurre a lo largo del costado norte de la Catedral de San Luis.
Key Facts
| Place | Callejón de los Piratas y memoria de William Faulkner |
|---|---|
| Address | 624 Pirates Alley, New Orleans, LA 70116, United States |
| Geo Coordinates | 29.95920, -90.06620 |
| Part of Walk | Barrio Francés, mansiones criollas y ribera del Misisipi: el corazón histórico de Nueva Orleans |
| Generated | Generated |
Adéntrese en la penumbra adoquinada del Callejón de los Piratas, que discurre a lo largo del costado norte de la Catedral de San Luis. Pavimentado con adoquines de granito y alumbrado con farolas de gas municipales, este evocador pasaje cargado de fábulas marítimas y bohemia literaria ha deslumbrado la imaginación de artistas y viajeros durante más de dos siglos.
La tradición popular asegura que en este recóndito callejón se celebró en diciembre de 1814 una reunión secreta entre el corsario Jean Lafitte y el general Andrew Jackson para acordar la participación de los piratas en la defensa militar de la ciudad.
En el número 624 se alza una elegante casa criolla de cuatro plantas con rejería artística, sede actual de la prestigiosa librería independiente Faulkner House Books. En estas estancias de la planta baja alquiló habitaciones en 1925 un joven y desconocido autor del Misisipi llamado William Faulkner. En compañía del artista William Spratling, Faulkner redactó aquí su primera novela publicada, La paga de los soldados, iniciando la carrera literaria que lo consagraría con el Premio Nobel de Literatura. Al otro lado del callejón se divisa el antiguo calabozo colonial español, donde permanecían recluidos marineros revoltosos y contrabandistas a finales del siglo dieciocho. Las notas de un violín callejero suelen llenar el pasaje de ecos nostálgicos mientras la brisa del atardecer agita las ramas de los magnolios de los jardines de la catedral. Los adoquines de granito pulidos por generaciones de transeúntes reflejan los destellos dorados de los faroles municipales, confiriendo a la senda un halo de magia intemporal.
Caminar sobre estas piedras centenarias donde convivieron corsarios audaces y maestros de la novela moderna despierta una emoción entrañable. Este callejón destila el encanto romántico más genuino del Barrio Francés.
Salga a la calle Real y avance hacia el número 613 para ingresar en el célebre Patio de las Dos Hermanas.