Memoriale della Shoah, Binario 21
Why is it significant?
Detente ante la entrada del Memoriale della Shoah y lee la palabra que domina el muro, en letras enormes: Indifferenza, indiferencia. Es lo primero que encuentra quien llega aquí, y no es casual.
Key Facts
| Place | Memoriale della Shoah, Binario 21 |
|---|---|
| Address | Piazza Edmond Jacob Safra 1, 20125 Milano MI, Italy |
| Geo Coordinates | 45.48820, 9.20820 |
| Part of Walk | Milán moderno: Porta Nuova, el barrio Isola y el Bosco Verticale |
| Generated | Generated |
Detente ante la entrada del Memoriale della Shoah y lee la palabra que domina el muro, en letras enormes: Indifferenza, indiferencia. Es lo primero que encuentra quien llega aquí, y no es casual.
Bajo la Estación Central había un andén de servicio, el Binario 21, usado para cargar los vagones del correo. Entre diciembre de 1943 y 1945, durante la ocupación alemana y la República Social fascista, desde este lugar escondido fueron deportados judíos y presos políticos. Los llevaban desde la cárcel de San Vittore, los encerraban en vagones de mercancías y, con un elevador, subían los vagones hasta el nivel de las vías. Los trenes iban hacia Auschwitz-Birkenau, Mauthausen y otros campos. La gran mayoría no volvió.
Una de las deportadas fue una niña milanesa de trece años, Liliana Segre. Salió de aquí el 30 de enero de 1944 con su padre, en un convoy con cientos de personas, y de aquel tren solo regresó una veintena. Ella sobrevivió a Auschwitz, y durante décadas dedicó su vida a contar lo que había pasado a los estudiantes. En 2018 fue nombrada senadora vitalicia de la República Italiana. Fue ella quien quiso esa palabra en la entrada: la indiferencia, dice, hizo posible todo lo demás.
El memorial se abrió en 2013, en los mismos espacios, con los vagones de la época todavía sobre los raíles y un muro con los nombres de los deportados. Hay también un lugar de reflexión, un espacio vacío y silencioso. Arriba, a pocos metros, los trenes de alta velocidad siguen llegando y saliendo, con sus anuncios y sus prisas, y esa cercanía es parte del mensaje.
Así termina este paseo por el Milán moderno. Has visto una ciudad que construye árboles en el cielo, plazas suspendidas y torres de cristal, y que al mismo tiempo guarda con cuidado sus heridas, en la Casa de la Memoria y aquí, bajo los raíles. Tómate el tiempo que necesites. La Estación Central y el metro están a pocos pasos, cuando quieras volver a la ciudad.