Jardín de los Vestigios y Puerto Antiguo de Massalia
Why is it significant?
Baja la mirada hacia los impresionantes muelles y murallas de piedra del Jardín de los Vestigios, donde duermen los orígenes milenarios de la civilización urbana en Francia.
Key Facts
| Place | Jardín de los Vestigios y Puerto Antiguo de Massalia |
|---|---|
| Address | Rue Henri Barbusse 2, 13001 Marseille, France |
| Geo Coordinates | 43.29850, 5.37620 |
| Part of Walk | Le Panier, la Vieille Charité y el Fort Saint-Jean: De las factorías de Massalia a los callejones medievales |
| Generated | Generated |
Baja la mirada hacia los impresionantes muelles y murallas de piedra del Jardín de los Vestigios, donde duermen los orígenes milenarios de la civilización urbana en Francia. Descubierto de forma fortuita en 1967 durante los trabajos de excavación comercial para el Centro Bourse, este yacimiento al aire libre reveló el fondeadero y los muelles de piedra de Massalia, fundada hacia el seiscientos antes de nuestra era por intrépidos marineros griegos oriundos de Focea, en las costas de Asia Menor. Puedes distinguir con asombrosa claridad los bloques ciclópeos de la Torre de los Cráteres, los muelles de atraque del siglo cuarto antes de nuestra era y la calzada romana empedrada por la que rodaban carros cargados de ánforas de vino y aceite. Aquí amarraban trirremes mercantes que comerciaban estaño procedente de Britania y grano del interior de las Galias, transformando esta ensenada en la capital económica de la cuenca occidental del mar. El moderno Museo de Historia de Marsella custodia a pocos pasos restos extraordinarios de barcos romanos naufragados, preservados milagrosamente en los limos portuarios durante dos milenios. Los olivos centenarios y laureles silvestres que salpican el recinto arqueológico aportan frescor y serenidad en medio del bullicio urbano. Te hallas en la cuna misma de la identidad marsellesa, donde Oriente y Occidente sellaron su alianza comercial hace veintiséis siglos.
Contempla los sillares de piedra de la muralla griega: fueron tallados con un encaje tan perfecto que se mantienen estables sin emplear pizca de argamasa.
El legendario marinero y astrónomo Piteas zarpó de estos mismos muelles hacia el trescientos veinticinco antes de nuestra era para explorar el mar Báltico y el Círculo Polar Ártico.
Bajo el fango milenario se recuperaron miles de semillas de higo, huesos de aceituna y espinas de pescado que han permitido a los botánicos reconstruir la dieta de la Antigüedad.
Camina hacia el oeste por la Rue Caisserie para detenerte ante la mansión renacentista del Hôtel de Cabre.