Golden Hinde: el barco del pirata Drake

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Al final de Clink Street, encajado en un pequeño muelle, flota un galeón de madera pintado de rojo, negro y dorado. Parece de juguete al lado de los edificios.

Key Facts

PlaceGolden Hinde: el barco del pirata Drake
AddressSt Mary Overie Dock, Cathedral Street, London SE1 9DE, United Kingdom
Geo Coordinates51.50720, -0.09060
Part of WalkEl Londres de Shakespeare: paseo literario por la orilla sur del Támesis
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Al final de Clink Street, encajado en un pequeño muelle, flota un galeón de madera pintado de rojo, negro y dorado. Parece de juguete al lado de los edificios. Es una réplica a tamaño real del Golden Hind, el barco con el que Francis Drake dio la vuelta al mundo... y al que en España conocían demasiado bien.

Para los ingleses, Drake es un héroe nacional. Para los españoles de su tiempo era el Draque: pirata, hereje y terror de las costas de América. Entre 1577 y 1580 dio la vuelta al mundo asaltando puertos y barcos españoles. En 1579, frente a las costas del actual Ecuador, alcanzó el galeón Nuestra Señora de la Concepción, al que los marineros llamaban el Cacafuego, y se llevó un botín enorme de plata y oro.

El botín fue tan grande que la reina Isabel I, que había invertido en la expedición, recibió una parte, y se dice que con ella saldó buena parte de la deuda exterior de la Corona. En 1581, a bordo de este mismo barco, Drake fue armado caballero. Felipe II exigía castigo y devolución. Recibió lo contrario: un pirata convertido en sir.

Lo que vino después lo conoce cualquier estudiante español. En 1587 atacó Cádiz y quemó decenas de barcos que se preparaban para la Armada, lo que él llamó chamuscar la barba del rey de España. Al año siguiente fue uno de los comandantes ingleses contra la Gran Armada. Pero en 1589 su contraataque contra La Coruña fracasó, frenado, entre otros, por María Pita, y en 1596 murió de disentería frente a Portobelo, en Panamá, tras otro ataque fallido. Lo enterraron en el mar, en un ataúd de plomo.

Fíjate en lo pequeño que es: unos treinta y siete metros, para una tripulación de unos ochenta hombres durante casi tres años. Y la calle por la que has llegado tiene su propia historia: debe su nombre al Clink, la cárcel del obispo de Winchester, tan famosa que en inglés estar en el clink sigue queriendo decir estar preso. Gira a la derecha y verás la torre de una catedral.

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