Calle Kanonicza y la Casa de Jan Długosz
Why is it significant?
Camina despacio por la calle Kanonicza, unánimemente considerada la calle más aristocrática, armoniosa y mejor conservada de Cracovia. Alineada bajo la sombra protectora de la colina de Wawel, esta vía albergó desde el siglo catorce las residencias de los canónigos del cabildo catedralicio.
Key Facts
| Place | Calle Kanonicza y la Casa de Jan Długosz |
|---|---|
| Address | ul. Kanonicza 25, 31-002 Kraków, Poland |
| Geo Coordinates | 50.05560, 19.93760 |
| Part of Walk | El Camino Real de Cracovia: Del Barbacana a la Colina de Wawel |
| Generated | Generated |
Camina despacio por la calle Kanonicza, unánimemente considerada la calle más aristocrática, armoniosa y mejor conservada de Cracovia. Alineada bajo la sombra protectora de la colina de Wawel, esta vía albergó desde el siglo catorce las residencias de los canónigos del cabildo catedralicio. Al disponer de cuantiosas rentas eclesiásticas, los canónigos contrataron a los más afamados arquitectos italianos para transformar sus casas góticas en palacios renacentistas. La calle conserva intacto el encanto de los siglos de oro, con portales manieristas de piedra almohadillada, patios con galerías de arcos y blasones nobiliarios.
En el número 19 y 21 se encuentra el Palacio del Obispo Erazm Ciołek, hoy sede de la colección de arte polaco medieval y renacentista del Museo Nacional. Su patio interior porticado rivaliza en belleza con los claustros palaciegos de Florencia o Ferrara. Unos portales más allá, en el número 17, residió Karol Wojtyła durante su época de vicario y obispo auxiliar de Cracovia entre 1951 y 1967. Hoy ese palacio alberga el Museo Arquidiocesano, donde se conservan las habitaciones originales del papa polaco y sus objetos personales.
Al final de la calle, en el número 25, se erige la venerable Casa de Jan Długosz, recostada directamente contra la ladera rocosa de Wawel. Aquí vivió y redactó sus monumentales Crónicas del Reino de Polonia el canónigo e historiador Jan Długosz en el siglo quince. El edificio conserva un extraordinario portal gótico con la inscripción Nil est in homine bona mente melius: Nada hay en el hombre mejor que una buena mente. En esta casa Długosz ejerció también de preceptor ilustrado de los hijos del rey Casimiro IV Jagellón.
Kanonicza era el último tramo residencial antes del acceso solemne a la fortaleza regia de Wawel. Por aquí desfilaban en silencio reverente las comitivas reales, flanqueadas por las antorchas que sostenían los canónigos desde sus balcones. Es un remanso de sosiego que parece haber detenido el tiempo en el apogeo del Renacimiento polaco.
Continúa hasta el final de la calle y asciende por la rampa monumental que serpentea hacia la colina. Ante ti se alzan los baluartes y torres del imponente Castillo Real de Wawel y su célebre Catedral.