Paseo del Salón, Fuente de las Ninfas y el Río Genil
Why is it significant?
Finaliza tu recorrido en la frondosa alameda del Paseo del Salón, el gran bulevar fluvial que discurre en paralelo a las aguas cantarinas del río Genil.
Key Facts
| Place | Paseo del Salón, Fuente de las Ninfas y el Río Genil |
|---|---|
| Address | Paseo del Salón s/n, 18009 Granada, Spain |
| Geo Coordinates | 37.16900, -3.59050 |
| Part of Walk | El Realejo y la Antigua Judería: Cármenes Señoriales, Santo Domingo y los Mártires |
| Generated | Generated |
Finaliza tu recorrido en la frondosa alameda del Paseo del Salón, el gran bulevar fluvial que discurre en paralelo a las aguas cantarinas del río Genil. Trazado entre 1686 y 1839 según los cánones estéticos de la Ilustración y el urbanismo decimonónico burgués, este salón de paseo arbolado con plátanos de sombra monumentales, tilos y sauces llorones era el punto de encuentro inexcusable de la alta sociedad granadina para lucir carruajes, presenciar conciertos de bandas de música en su quiosco ochavado y disfrutar del aire fresco de la ribera fluvial.
Detén tus pasos frente a la elegante Fuente de las Ninfas, labrada en mármol blanco de Sierra Elvira con dos figuras mitológicas femeninas que vierten agua desde cántaros sobre un pilón lobulado, o contempla a pocos pasos la imponente Fuente de la Bomba, que da nombre al paseo contiguo. A la orilla del río se suceden quioscos históricos de bebidas donde los granadinos degustan tradicionales helados de leche merengada en las cálidas noches estivales, contemplando la corriente que desciende desde las nieves del Mulhacén.
El río Genil, llamado Singilis por los romanos y Sennil o «río de los mil ríos» por los árabes, es el principal afluente del Guadalquivir y la arteria vital que riega los trigales, alfalfares y choperas de la feraz Vega granadina. En sus puentes históricos como el Puente Romano y el Puente Verde se libraron célebres lances guerreros entre caballeros moros y cristianos.
Escucha el murmullo sosegado del río Genil fundiéndose con el canto de los pájaros en las copas de los plátanos centenarios que custodian el paseo.
Aquí concluye tu andadura por el Realejo, la judería y los cármenes de Granada, donde el cruce de culturas andalusí, judía y cristiana forjó el alma íntima y eterna de la ciudad.