Palacio Nazarí de Dar al-Horra
Why is it significant?
Traspasa el umbral del Palacio de Dar al-Horra, cuyo nombre árabe significa «Casa de la Señora Libre» o «Casa de la Honesta», en referencia al título honorífico de la reina Aixa al-Horra, madre del desdichado Boabdil, último monarca nazarí de Granada.
Key Facts
| Place | Palacio Nazarí de Dar al-Horra |
|---|---|
| Address | Callejón de las Monjas s/n, 18010 Granada, Spain |
| Geo Coordinates | 37.18370, -3.59630 |
| Part of Walk | El Albaicín Secreto: Laberinto Andalusí, Aljibes y Cármenes Históricos |
| Generated | Generated |
Traspasa el umbral del Palacio de Dar al-Horra, cuyo nombre árabe significa «Casa de la Señora Libre» o «Casa de la Honesta», en referencia al título honorífico de la reina Aixa al-Horra, madre del desdichado Boabdil, último monarca nazarí de Granada. Construido a mediados del siglo quince en el corazón de la antigua Alcazaba Qadima o fortaleza vieja de los reyes ziríes, este palacio es el único testimonio señorial nazarí de carácter cortesano que ha sobrevivido intacto en la colina del Albaicín fuera del recinto amurallado de la Alhambra, rodeado por huertos umbríos y arboledas de naranjos amargos.
Adéntrate en su exquisito patio central: una alberca rectangular de aguas mansas preside el espacio, rodeada por pórticos con arcos de herradura apoyados sobre finas columnas de mármol blanco de Macael. Las salas principales conservan yeserías originales de una delicadeza sublime con motivos vegetales entrelazados e inscripciones coránicas que proclaman «La bendición, la dicha y la salud perpetua». Sube a la torre mirador del piso superior para contemplar a través de sus celosías de madera una vista excepcional sobre la muralla zirí y los tejados blancos del barrio.
Tras la toma de la ciudad en 1492, la reina Isabel la Católica cedió el palacio a su secretario Hernando de Zafra, antes de integrarlo como parte fundacional del convento de Santa Isabel la Real. Esta circunstancia histórica milagrosa protegió al edificio de derribos y reformas destructivas durante siglos, permitiéndonos admirar hoy la intimidad residencial de la realeza islámica con sus baños privados y salas de reposo.
La leyenda cuenta que desde estas mismas ventanas la decidida reina Aixa contemplaba la vega mientras exhortaba a su hijo Boabdil a resistir con valentía frente a las tropas cristianas.
Sal a la calle de San Cristóbal y sube la escalinata para alcanzar el panorámico Mirador de San Cristóbal y su ermita.