Generalife: Escalera de Agua y Mirador de la Silla del Moro
Why is it significant?
Asciende por la portentosa Escalera de Agua, uno de los rincones más líricos e ingeniosos de toda la arquitectura andalusí. Esta escalinata umbría, flanqueada por laureles y cipreses centenarios, conduce hacia una pequeña capilla o mirador romántico en la cima de los Jardines Altos.
Key Facts
| Place | Generalife: Escalera de Agua y Mirador de la Silla del Moro |
|---|---|
| Address | Cerro del Sol s/n, 18009 Granada, Spain |
| Geo Coordinates | 37.18020, -3.58300 |
| Part of Walk | La Alhambra y el Generalife: Fortaleza Roja, Palacios Nazaríes y Cerro del Sol |
| Generated | Generated |
Asciende por la portentosa Escalera de Agua, uno de los rincones más líricos e ingeniosos de toda la arquitectura andalusí. Esta escalinata umbría, flanqueada por laureles y cipreses centenarios, conduce hacia una pequeña capilla o mirador romántico en la cima de los Jardines Altos. Lo que la hace única en el mundo es que sus pasamanos de ladrillo están huecos y acanalados en forma de media caña invertida: por ellos desciende a borbotones el agua cristalina y gélida que baja desde la montaña, permitiendo al caminante refrescar sus manos mientras escucha una sinfonía acuática inolvidable.
Continúa el ascenso por la vereda del Cerro del Sol hasta coronar la Silla del Moro, también llamada Castillo de Santa Elena, una formidable atalaya militar nazarí erigida en el siglo catorce en la cota más alta para vigilar la Acequia Real y proteger el Generalife de incursiones enemigas. Desde este mirador supremo, la vista sobrecogedora abraza la totalidad del complejo de la Alhambra, que parece un barco rojizo varado sobre el mar de olivares de la vega, con el Sacromonte a tus pies y las nieves eternas de Sierra Nevada recortadas en el cielo.
La Silla del Moro fue prácticamente destruida por las tropas napoleónicas durante su retirada en 1812 y permaneció en ruinas hasta su exhaustiva restauración arqueológica en el siglo veintiuno. En este lugar de silencio y horizonte infinito se comprende por qué los poetas árabes llamaban a Granada «la copa esmaltada de esmeraldas».
Siente el frescor del agua en las yemas de tus dedos y graba en tu memoria el tañido lejano de las campanas de la ciudad mientras el sol tiñe de púrpura las torres de la Sabika.
Aquí concluye tu viaje por la fortaleza roja y los jardines del edén granadino, donde piedra, poesía y agua se fundieron para alcanzar la inmortalidad.