Calle Calderería Nueva y las Teterías Moriscas
Why is it significant?
Empieza a subir por la estrecha y empinada cuesta de Calderería Nueva, conocida popularmente por los granadinos como «la calle de las teterías».
Key Facts
| Place | Calle Calderería Nueva y las Teterías Moriscas |
|---|---|
| Address | Calle Calderería Nueva 14, 18010 Granada, Spain |
| Geo Coordinates | 37.17830, -3.59720 |
| Part of Walk | El Albaicín Secreto: Laberinto Andalusí, Aljibes y Cármenes Históricos |
| Generated | Generated |
Empieza a subir por la estrecha y empinada cuesta de Calderería Nueva, conocida popularmente por los granadinos como «la calle de las teterías». En la Edad Media, esta empedrada rúa gremial albergaba a los artesanos caldereros que martillaban el cobre y el latón para fabricar cazuelas, alambiques y recipientes domésticos. Hoy en día, la calle ha renacido como un vibrante zoco oriental donde los farolillos de vidrio policromado, las alfombras bereberes, las babuchas de cuero y los puestos de dulces andalusíes de miel, almendra y pistacho llenan los sentidos de color y aromas embriagadores.
Detén tus pasos frente a una de las tradicionales teterías decoradas con azulejos marroquíes, celosías de madera de cedro y mesas de latón cincelado: el aroma a té verde con hierbabuena fresca, flor de azahar y canela inunda el aire. Sentarse en estos cojines para saborear una taza de té humeante acompañado de un pastel de hojaldre o un baklava es un ritual imprescindible para experimentar la convivencia cultural que late en las venas del Albaicín, donde las vitrinas ofrecen también especias como el comino, el azafrán y el cardamomo molido.
Las fachadas encaladas de las casas exhiben carteles caligrafiados en lengua árabe y castellana, recordando los lazos seculares entre Granada y el norte de África. La calle asciende con escalones de losa de piedra diseñados para que las bestias de carga no resbalaran durante los días lluviosos de invierno, testimonio vivo del urbanismo orgánico islámico adaptado al relieve de la colina.
Presta atención al murmullo de la música andalusí de laúd y darbuka que brota suavemente desde las trastiendas de los comercios de artesanía y orfebrería morisca.
Continúa subiendo hasta el final de la cuesta, gira a la derecha por la calle San Juan de los Reyes y busca el callejón que desemboca en la recóndita Placeta de Carvajales.